Mientras, en Nímes, Francia en ese monumento arqueológico que era un circo romano, hoy sede de corridas de toros con su albero, ruedo en forma elipsoidal, hogar de la feria de Pentecostés; en el llamado Coliseo de Nímes se han dado la mano antes de paseíllo, el Maestro Enrique Ponce y el caballero en plaza Pablo Hermoso de Mendoza para lidiar; en-mano-a-mano, ejemplares de Bohórquez, Garciagrande, Victorino, Cubillo y Juan Pedro Domecq; y ha sido al de la Casa “Domecq” al que Ponce(en la foto) le ha tumbado las dos orejas, para sumar cuatro esa tarde y salir a hombros por la puerta llamada de los “Cónsules”. Mientras el navarro ha cortado las dos de su primero de “Bohórquez” con un gran lucimiento de “Disparate” otro de sus sabios caballos, con el que ha salido a reventar Nímes.

Viernes 20 de Mayo Toros deEl Pilar, para Juan José Padilla quien brindó al rey que abdicó don Juan Carlos de Borbón en su tercera asistencia a esa plaza en éste mes;José María Manzanaresy Miguel Ángel Perera, compartieron conPadilla el cartel con letrero de “No hay Billetes”.

En una otra tarde de este serial sanisidril. El Rey en retiro ha acudido como simpe espectador; un aficionado más, ocupando barrera en el tendido y sin hacer uso del Palco Real, mismo que sí utilizó en sus otras dos asistencias a esa plaza; el día de inicio de la temporada en la capital madrileña, tal como la tradición señala y el día de la Corrida de la Prensa, en ambos casos con la representación — sí así se puede decir—, atendiendo al lugar que su hijo El Rey le cediera.

Pero es lo acontecido en la otra corrida que se vio engalanada con la presencia del Borbón, toreaba unos de sus toreros Sebastián Castella, ya antes, don Juan Carlos había acudido a la plaza no queriendo perderse los detalles de otro de sus toreros: José Antonio Morante de la Puebla, decíamos que fue a ver sus detalles y eso resulto, véase la espléndida foto al respecto.

Fue con Castellalo ocurrido que da encabezado a ésta nota, Su Majestad – el título no lo ha perdido – se ha puesto de pie para recibir la montera, el brindis afectuoso de su ojo-verde torero. Nuevamente se ha levantado de su asiento, por tercera vez, al final de la faena al devolver la montera, por cierto señalando al matador galo, con el dedo índice, que se fijase en lo que iba dentro. Tienen las monteras de los toreros un pequeño compartimiento en el interior, especie de billetera escondida, donde se colocan las albricias de agradecimiento del brindis, que pueden ser desde billetes, una tarjeta con cita a la celebración de agradecimiento, un cheque bancario como el que John Fulton nos contaba que recibió de Ernest Hemingway, un cheque por 50 U.S. dólares y que Juanito rápidamente gastó en vinos, con los arrepentimientos que vinieron después, por haber mal baratado tan valioso obsequio. Pues bien, la señal fue para indicar que “algo” iba dentro de la montera. Pero, la importante puesta de pie de don Juan Carlos, fue cuando de súbito junto con la parroquia que abarrotaba la plaza, otro lleno de “NO HAY BILLETES”, ante el toreo, muy vertical, muy de arrebato de Castella, la plaza entera se puso de píe. Una faena, que por esas cosas que suelen ocurrir con los jueces de plaza,- allá presidentes - que ante una multitudinaria y franca petición de la segunda oreja, de manera pichicata conceden solamente una. El Rey puesto de pie, sin ver siquiera al palco, al que todos dirigían miradas de fuego, vociferantes reclamos e insultos, se limitó a hacer a Castella la señal con índice y medio extendidos la “V”; no de la victoria, sino el señalamiento de que ¡Era de dos…orejas!

Y en esa misma plaza antes, en novillada de postín el día anterior, sábado, el chaval que quieren ver en todas las plazas Ginés Marín, ha dado inicio a su labor muleteril con la ya clásica estampa de “sentado en una silla”, y luego en su segundo, de Juan Pedro Domecqir a visitar la enfermería por una cornada, puntazo en el escroto de la que ha tenido que ser intervenido por dos veces en la misma tarde.

Otra tarde incidentosa, la del lunes, novillada de mucha expectación, en el cartel Francisco Espadas, que al final se ha quedado de solitario, al visitar sus compañeros:Joaquín Galdós y Martín Escudero la enfermería, ambos conmocionados, por tremendas volteretas que les han dado los de“El Montecillo” con los que, con Espadas compartía nombres en los carteles. A la puerta de la enfermería de la plaza de Las Ventas, de Madrid, reporteros de toda clase de medios han preguntado al cirujano en jefe, Dr. Máximo García Padrós,¿Qué sí podrían salir los dos a continuar la lidia? Y, éste, sarcástico, sonriendo ha respondido: “Sí, nada más que recuerden donde están, los dos piensan que están en Sevilla”.

P.D. se escribe en esta columna de festejos en España, dado que en México la semana pasada únicamente se dieron 2 festejos 2 de toros y para ésta, se anuncian otros dos.

 

El rey en retiro, don Juan Carlos, de pie, saluda la ovación en su honor en el Vaticano de la Santa Madre Iglesia Taurina Universal del toro.

 

Detalles, tan sólo detalles de Morante de la Puebla se han visto a su paso por Las Ventas.

 

A este hermoso toro de Juan Pedro Domecq, le cortó las dos orejas el Maestro Ponce en Nimes, Francia.

 

Misma plaza donde Ginés Marín, como en estampa antigua de toros,  dio inicio en esta forma a su faena muletera.