02, Ene 2017

Jornaleros serranos

EL AUTOR

Rafael Alfaro Izarraraz

Por estas fechas se inicia, como cada año, la migración temporal de jornaleros agrícolas de la Sierra Negra poblana hacia el norte del país. La actividad que realizan cerca de la frontera mexicana con Estados Unidos es básicamente el corte de espárrago.

Este producto se cultiva en el norte del país por lo menos desde la década de los años setenta del siglo pasado.

Una parte de la actividad de empresas dedicadas a la producción de espárrago, a finales del siglo pasado, abandonaron el sur de los Estados Unidos y se trasladaron a la frontera norte de México, con el fin de aprovechar la mano de obra barata mexicana.

Y es precisamente la de los jornaleros agrícolas de origen étnico es la mano de obra más barata que existe en el campo mexicano.

No es la única actividad que como jornaleros agrícolas temporales los serranos realizan durante el año, pero sí es una de las más importantes. Algunas de las características que hacen atractivo este periodo es que reciben como incentivos parte de los programas asistenciales de las políticas dirigidas al agro mexicano, entre ellas apoyos durante la salida, cuando arriban al lugar donde son contratados y al regreso.

De acuerdo a cifras que nos han proporcionado algunos entrevistados, la cantidad de jornaleros que migran por estas fechas es de entre dos mil y tres mil, aproximadamente, para una población serrana no llega a los cien mil habitantes.

Lo anterior, si tomamos en cuenta únicamente a la población de los territorios de los municipios de la serranía y dos cabeceras municipales (Ajalpan y Coxcatlán), que se encuentran en la parte plana del Valle de Tehuacán.

En su mayoría los jornaleros temporales son del municipio de Ajalpan y de las comunidades ubicadas en la parte alta; es decir, localizadas en plena sierra. Existe una razón que lo explica y es que la tierra en algunas de estas comunidades es reacia al cultivo de cualquier cosa. Por ser parte de la sierra se dificulta el cultivo de bienes agrícolas, incluido el maíz cuyas cosechas rinden muy poco, unos 200 kilos por hectárea.

Migrar al corte del espárrago es como encontrar un oasis en el desierto, desde el punto de vista económico. Todos los municipios de la parte alta de la sierra (además de Ajalpan y con la excepción de Coxcatlán), son parte de la Cruzada Nacional Contra el Hambre: Coyomepan, Zoquitlán, Eloxochitlán y Tlacotepec. En la sierra el jornal está entre aproximadamente 60 y 80 pesos, y no siempre es posible contratarse.

De acuerdo a pláticas informales, el salario puede llegar a 200 y hasta 300 pesos diarios en el corte de espárrago. Ingreso que se percibe durante tres o cuatro meses que, aproximadamente, tiempo que dura el corte. Específicamente en este caso, los jornaleros cuentan con lugares en donde se hospedan, reciben alimentos y se asean. Al corte son trasladados por transporte foráneo que los lleva y trae. Son contratados en los mismos pueblos por gente de las mismas localidades y enterados se encuentran las autoridades del trabajo de la entidad.

El momento parece tan especial si no fuera porque se trata de una actividad que por lo menos desde la conquista hasta nuestros días, una parte de los habitantes de la región han vivido así, como jornaleros, en una especie de vida condenada a vivir así, convirtiendo a la sierra en un reservorio de mano de obra barata de toda la vida, a la que contribuye todo lo que alrededor de estos hombres y mujeres se hace y que finalmente termina por contribuir a lo mismo: generaciones y más generaciones condenadas al jornal agrícola.

 

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