13, Mar 2017

El diputado Olivier y su oscuro negocio animal

EL AUTOR

Enrique Núñez

Hace tres años y medio, Intolerancia Diario fue el primer medio local en documentar el maltrato animal en el llamado Club de los Animalitos, propiedad del hoy diputado federal panista Sergio Gómez Olivier, compadre de Rafael Moreno Valle, y fue año y medio después (marzo 2015) cuando Profepa mostró relativa dureza y asegurando en una primera instancia 101 animales y posteriormente clausurando el lugar por dos años, condicionando la reapertura hasta que el propietario construyera nuevas instalaciones para reubicarlo.

En plena campaña para la diputación federal, el Señor de Los Cerros salió al quite para apoyar a su compadre, a quien le vio cara de candidato y aprovechó la desinformación de la gente que no se daba cuenta del desquicio que padece este personaje y lo hizo candidato, ganando más por el enojo que había contra la presidenta municipal.

La semana pasada, la Asociación de Justicia y Dignidad Animal exigió el cierre del este zoológico señalando maltrato animal y presentando fotografías de las precarias condiciones en las que viven estos animales.

Lamentablemente, pese a las denuncias periodísticas hechas en 2014 por Intolerancia Diario, las condiciones de los animales no han cambiado y fueron los reporteros Mireya Novo y Francisco Sánchez quienes el pasado sábado pagando su boleto de 50 pesos, ingresaron al lugar para documentar las condiciones en que viven los animales del llamado Club de los Animalitos.

Los videos que se tomaron y que hoy se publican en la web de Intolerancia Diario, muestran que el lugar es un auténtico chiquero sin condiciones de higiene y totalmente inseguro para animales y visitantes.

Pero las cosas van más allá pues durante la pasada administración estatal, el diputado Sergio Gómez Olivier le vendió los animales al estado a precio de oro.

El motivo de la sospechosa y onerosa venta fue que el gobierno construiría un zoológico digno y bien acondicionado para albergar a estos animales.

Es decir, que se trataba de un negocio redondo, por un lado el diputado recibía una suculenta bolsa de dinero por sus animales y por otro, el gobierno le construía un zoológico a costa del erario.

Pues por increíble que parezca, los animales siguen en este cuchitril, en un hacinamiento brutal, unos arriba de otros, tigres en jaulas encimadas, orinando y evacuando sobre los de abajo; algunas especies lastimadas; y otras mutiladas y abandonadas.

¿Cómo es posible que si el gobierno los compró, un particular los siga exhibiendo y explorando, cobrando 50 pesos el boleto de entrada?

Y si la autoridad estatal ha sido cómplice, por el compadrazgo entre el diputado y el suspirante presidencial, ¿en dónde diablos está la autoridad federal que había clausurado?

La realidad es que el llamado Club de los Animalitos es un ejemplo de la impunidad con la que se comete realiza un cobarde maltrato a los animales, en donde la calidad de vida de estas especies es lo que menos importa a quienes hicieron de este zoológico un negocio con dinero público de por medio.

Hay que recordar que además del daño patrimonial en el que se incurre por utilizar dinero público en una presunta compra venta de animales fraudulenta, existe legislación que tipifica el maltrato penalmente.

Habrá que ver si los animalistas que buscan las cámaras de los medios para tirarse al piso bañados en catsup para oponerse a las corridas de toros, tienen las agallas para manifestarse en favor de la calidad de vida de los animales.

Contracara
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