04, Abr 2017

Por una cultura de paz: Cómo suprimir la violencia contra las mujeres

EL AUTOR

Rocio García Olmedo

Hace unos días, la Universidad Autónoma de Puebla convocó al coloquio “Puebla en la restauración de la República”, donde expertas y expertos historiadores analizaron un hecho histórico: La Batalla del 2 de Abril, conocida también como la Toma de Puebla, sucedida en 1867, que demuestra una vez más, como ahí se dijo, que “Puebla estuvo en el centro de los grandes acontecimientos militares y de la lucha política e ideológica”.

Una de las ponentes fue la doctora Patricia Galeana, que abordó mediante la articulación de los hechos religiosos, monárquicos, militares —haciendo un recuento preciso en su intervención— “El Triunfo de la República”, el contexto que enmarcó este hecho histórico.

Ese día la doctora Galeana me hizo llegar el texto coordinado por ella, que hace un par de años inició su construcción y que ya está en circulación Por una cultura de paz: Cómo suprimir la violencia contra las mujeres.

Al tenerlo en mis manos y en una primera hojeada relacioné justamente lo que en este coloquio se mencionó: sin duda, Puebla ha estado en el centro de los grandes acontecimientos, ya que como todos, todas, sabemos, fue una poblana la que trabajó en el texto de la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (LGAMVLV) y la primera iniciativa de lo que hoy conocemos como violencia política contra las mujeres, la hoy senadora Lucero Saldaña Pérez.

Iniciando la lectura de este libro de 417 páginas, que contiene veinte ensayos publicados por diferentes autoras, se da cuenta desde el prólogo escrito por la Dra. Galeana, sobre el cúmulo de ejes que hay que enfocar para “(…) lograr el desarrollo integral de los pueblos, con la convicción de que no puede haber paz en el mundo, si no la hay en las casas, entre cada pareja.” Y desde esta perspectiva, la atención integral de la violencia hacia las mujeres que tiene su origen en una cultura patriarcal y que se ha perpetuado a través de conceptos filosóficos, jurídicos y religiosos, es fundamental.

Desde la “Acción de legislar como herramienta en la lucha contra la violencia de género”, ensayo de mi autoría, pasando por el caso del “Campo algodonero”, “Del garantismo al derecho victimal, un paradigma de justicia para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los casos de feminicidio en México”, “La violencia institucional y derechos reproductivos”, “La violencia de género en el marco de la guerra contra el narcotráfico en México”, hasta ensayos sobre “La formación de mujeres emprendedoras para un futuro sustentable sin violencia”, “Mujeres, representación y violencia simbólica en el discurso televisivo mexicano” o “Las mujeres ante los desafíos de la paz mundial”.

Veinte ensayos que retoman la serie de problemáticas que hay que atender para acabar con la violencia hacia a las mujeres, que requiere, sin duda, generar una nueva cultura de respeto a nuestros derechos humanos.

Espero ver que Puebla sea también recordada por el hecho histórico de restaurar una cultura de paz, entendida como un conjunto de valores, actitudes, tradiciones, comportamientos y estilos de vida a favor de las mujeres, hoy tan lastimadas.

Invito a su lectura.

@rgolmedo

Palabra de Mujer Atlixco

rociog@prodigy.net.mx

rociogarciaolmedo.blogspot.com

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