03, May 2017

El PRI de don José Alarcón Hernández

EL AUTOR

César Musalem Jop

1. Es digno de comentarse que el citado personaje es un profesionista destacado, de ideas republicanas verdaderas ahora manejadas como post-verdades, para estar a la moda en la dominancia del mercado sobre la política social; aunque ello siga generando a diario pobreza alimentaria e inseguridad nacional en nuestros domicilios, oficinas, empresas o calles, incluyendo el abandono de nuestra proveeduría criolla alimentaria, toda vez que importamos 81 % de alimentos.

2. El tal sujeto de marras, sumado a su bagaje ideológico de compromiso social —no de intereses desnacionalizadores—, estudios de altos grados que lo hacen respetable en la escasa comunidad de educación superior de la poblanidad.

2.1. Comprobado este equipal intelectual, en la autoría de: diversos libros, colaboraciones en revistas especializadas, artículos en prensa nacional y doméstica, impartiendo conferencias, seminarios, organizando talleres o encuentros, e incluso charlas comunes.

3. Jamás tuvo, como priista, la simple categoría de militante. Siempre, desde su tierna edad, ha sido activista innato, comprometido con las ideas democratizadoras con justicia social, equivalentes a que: cuando una formación política partidaria electoral llega al poder tiene obligaciones que cumplir con el electorado en total, no con sus seguidores o clientelas exclusivamente.

4. El PRI al cual sirvió don José con lealtad, fidelidad y entrega absoluta, tiene décadas de irse autodegradando, pues al carecer de una democracia interna que lo llevaría históricamente a impulsar a nuestra patria hacia una democracia de bienestar social (Carlos Montemayor), vía prácticas universales meritocráticas, sus militantes están sometidos a los gatos en la panza que tengan los presidentes de la República en turno, los gobernadores y los alcaldes, los cuales designan sin ningún perfil específico a los candidatos para alcanzar el Poder Ejecutivo o el Legislativo, y en forma consecuente, a los integrantes de las administraciones públicas.

4.1. Primero se era alcalde, luego diputado local, después federal, senador, gobernador, secretario de Estado y hasta presidente de la República si en sus caminos diversos tenían buena fama de honrados y competentes.

4.2. Ahora los políticos en ejercicio del poder, designan con sus influencias nefastas a sus hij@s candidatos a todo lo que puedan, hasta por la vía plurinominal de ser posible, aniquilando las ambiciones democráticas de miles de jóvenes priistas que por su activismo y lealtad partidaria merecen grandes destinos.

4.3. La expulsión, o lo que sea, de don José Alarcón Hernández vale en este México des-identificado totalmente de su nacionalidad: “MADRES”; toda vez que cualquier persona del común gracias a la Mass Media y a la Social Media, identifica plenamente la calidad humana; vale la pena recordarle al lector que hay títulos construidos institucionalmente a través de una larga, azarosa por exigente, vida de haceres personales al servicio comunal. La de Pepe es una de esas vidas institucionales.

4.4. El rango de Mr. President en un país de mayor civilización occidental que México, llamado Estados Unidos, se aplica a los expresidentes; el de Mr. Embassador a embajadores jubilados, así como a rectores y hasta cuerpos gerenciales.

4.5. Domésticamente recuerdo cuando llamaba rector a don Alfonso Vélez Pliego y ya no lo era, a mi paso portalero por el rectorios —el restaurante Vitorios—, generando reclamaciones de “algunos” de sus ignorantes compañeros.

5. El priismo de Alarcón Hernández es histórico, morirá su compromiso social cuando su generación ya no exista. En cambio, la memoria política de sus expulsadores, incluyendo la del presidente del CEN, será inexistente por estéril.

6. En cuanto a su vida personal tan citada groseramente por sus detractores, que no enemigos; diría de ello don Chencho Gómez, asesino profesional en 5 estados, allá en su casa oculta entre cañados de La Providencia, aldea de 10 familias, 10 casas: “Y qué hideputa le importa a la gente lo que hago; a final de cuentas, yo soy yo. Que la gente haga lo mismo. Los poblanos no somos chismosos. Somos cabrones”.

7. Aclaro que en las áreas productivas caprinas, cabrón es el macho ahora llamado macho alfa que conduce a la manada.

NUESTRA CASA

Nota obligada. No estoy ni he estado en ninguna nómina de don José Alarcón.

cesarmusalemjop@hotmail.co

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