18, May 2017

Decíamos hace 8 días...

EL AUTOR

José Alberto Vázquez Benítez

Escribíamos hace 8 días lo que de Morante el de la Puebla del Rio, sentenció Alfonso Santiago, aquello de “ha sido un grito al toreo”. Hoy vamos a lo escrito por Emilio Trigo en “Aplausos”: “No más de seis naturales le permitieron desentrañar la naturalidad a su arte. Todo lo que ha toreado Morante, poco o mucho ha sido bueno. Y la plaza quedó henchida de emoción. Emoción y aún más porque de manera tan peculiar logró quizá el natural más despacio, más puro y bello de la Feria. La cadencia y el ritmo, la facilidad para el trazo, la elegancia y, sobre todo la torería son cualidades que quedaron demostradas. Buena muestra de la riqueza expresiva de un toreo hondo y a cámara lenta que provocó un respingo en quien lo vio y, que por unos instantes fue transportado a otro mundo. A otro toreo diferencial como distinto”.

El anterior señalamiento corresponde al hecho con motivo de otorgarse la XXVIII edición de premio “Mejor Lección Torera” que se le entregó en Sevilla: Aula Taurina a la mejor expresión de su feria de abril. Reconocimiento al de la Puebla del Rio.

Lamentablemente, la nota mala de la semana, también viene de España, Madrid, el día 11 de mayo, fecha de arranque de las corridas en esa catedral mundial del toreo, donde, las estatuas, monumentos que hay existen; homenajes y tributos perennes a toreros como Bienvenida, Dominguín, Yiyo; han amanecido ese día tintos en roja pintura simulando sangre, hecho de manifestación absurda de los “que no se bañan”, los antis. Hecho que no sólo lastima, ofende también y altera el nervio de manera preocupante: ¿Hasta dónde pueden llegar estos salvajes en la manifestación irreverente de su ignorancia?

Pues esta vez han ido a más: El monumento que ahí existe, en la explanada principal de la Plaza de Toros “Las Ventas”, dedicado como un homenaje a Sir. Alexander Fleming científico descubridor de la Penicilina, aportación científica que vino a cambiar, beneficiando la evolución de los toreros heridos por asta de toro. Por ello, y con fecha 15 de mayo de 1964 se inauguró un monumento al Dr. Fleming: sobre un pedestal de granito y a su pie una figura de un torero. Mismo que fue salvajemente tinto en supuesta sangre.

Mientras, aquí en México circularon fotos muy impactantes, provenientes de la población de Mariano Escobedo, cercana y en el estado de Querétaro; no es área rural, ni está enclavada en la serranía. Ahí en su plaza de toros recibió grave, sería cornada en la ingle derecha el novillero José María “Chema” Hermosillo. Las fotos y el video que circularon muestran la absurda manera, incluso, equivocan el camino quienes, verdaderamente a jalones lo levantan de la arena para llevarlo – abrimos interrogatorio – ¿A la enfermería? La foto muestra al Matador y mentor del chaval buen torero; momentos en que Héctor de Granada, introduce la mano en la herida para contener la profusa hemorragia.

La atención que comentamos es a orilla de banqueta con las puertas abiertas de la ambulancia. Días después de manera inexplicable y muy confusa se difunde el Parte Médico signado por el Dr. Francisco Alcocer, cirujano de toreros y del hospital con el mismo nombre, en que describe las heridas, como lesión de la vena Safena y sección de la arteria Femoral, lesión tratada con injerto de vena Safena y la de vena con sutura.

El mismo parte se acompaña de un “agradecimiento” a los conductores de la ambulancia, ambulantes y para-médicos y al “Servicio médico de plaza”, mismos que seguramente actuaron de “incognitos” y sin lucir o vestir los inconfundibles uniformes quirúrgicos, probablemente por modestia y para no llamar la atención.

A Sir Alexander Fleming el descubridor de la Penicilina y salvador de muchas vidas de toreros. Al que al pie de su busto se muestra agradecido, le han ultrajado.

El alto relieve conocido como “El Encierro” en los muros de Las Ventas, le han dejado salvajemente pintarreajeado.

Al torero Yiyo. Una muerte más en plena juventud. Monumento también agredido.

El novillero “Chema” Hermosillo es dramáticamente atendido de seria cornada a las puertas de la ambulancia y a orilla de banqueta. El recuadro muestra las pésimas maneras de su traslado.

Afortunadamente la evolución ha sido buena, debido a su condición física que le ayudo mucho al buen torero. 

Puyazos con la punta de la pluma
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