11, Jul 2017

En Quecholac surgen las primeras guardias civiles

EL AUTOR

Alfonso Ponce de León

En Quecholac los pobladores han decidido evitarse problemas con las mafias del huachicoleo.

Trascendió que las familias se están organizando para ya no permitir la colocación de tomas clandestinas para el robo de los hidrocarburos.

De hecho los pobladores han realizado guardias discretas en las zonas donde fueron descubiertas tomas, y otras más donde se presuma la llegada de este tipo de mafias.

Los vecinos, ya incluso, cuentan con diversos tipos de comunicación, para detectar la presencia de ese tipo de mafias.

Lo grave del asunto es que en este mismo lugar empiecen operaciones de guardias comunales, que estén dispuestas a enfrentarse con los huachicoleros y que puedan ocurrir enfrentamientos.





Las autoridades municipales, del estado y federales deberían de apoyar la determinación de los habitantes de Quecholac, y no dejarlos solos en su deseo de acabar con este tipo de mafiosos.‎

Hablando de caravana con sombrero...

Si a la población civil se le habla con verdad sobre lo que está ocurriendo en Puebla, en materia de seguridad pública, las soluciones para atacarla serían mejores.

Circula un boletín de prensa de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal, donde alardean que fueron elementos de la secretaría que detuvieron a un sujeto que había asaltado una tienda de venta de ropa que se ubica en Juan de Palafox y Mendoza y la 6 Norte.

La verdad del asunto es que al momento de ocurrir el asalto a la tienda, perpetrado por tres sujetos, fueron civiles quienes enfrentaron a los sospechosos y fue uno de estos quien fue detenido y, cuando ya se había armado el problema, aparecieron los uniformados y aseguraron al presunto ladrón.

De hecho, así ha sido la mayoría de las detenciones, los vecinos son quienes los detienen y luego los entregan a la policía, en este caso municipal.

Hacer caravana con sombrero ‎ajeno no es bueno, se pierde credibilidad en una secretaría.

Lo mejor sería reconocer la labor de civiles y concientizarlos a que no hagan daño a los sospechosos.

De esta manera habría más confianza en los cuerpos de seguridad.

No hay que esperar que a los delincuentes los detenga la población civil, hay que ir por los delincuentes y reconocer ‎cuando recibieron ayuda.

Nos vemos cuando nos veamos.

Porque los muertos corren rápido
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