18, Dic 2017

Mariano Matamoros Guridi

EL AUTOR

César Musalem Jop

1. El Señor cronista ahora integrado al Eterno Oriente; al más allá; polvo era, polvo es ahora; Don Manuel Sánchez Cruz, historiador, cronista, experto sagaz en arte pre hispánico. Especializado en Arte Olmeca, de muestras extraordinarias halladas en “Las Bocas”. Vivió desde joven el ansia de conocer, la vida del creador: del Ejército Mexicano logrador en parte de la Independencia política, económica y social del Imperio Español.

 2.- Manuel, generoso que era, me dio acceso a la inteligencia creativa de grandes narradores de lo que vivieron desde 1801 hasta más allá del 1850, también me abrió las puertas amplias, de los que comentaron la vida de los narradores de ambos bandos: los opresores peninsulares; los criollos sometidos. El pueblo llano, la gleba, ahora el lumpen, fue la masa sedienta de mejor vida, seguidora de los líderes que encarnaban ideas que ellos como pueblo no sabían ni definir.

 3. Un tal Gabriel Sánchez Andraca, periodista exitoso como tal; como pater familiae; como amigo leal; como ser humano pundonoroso; digno, y también como Don Manuel Sánchez Cruz enamorado de la Historia Patria, me ha otorgado bienes en datos, frutos de sus lecturas (Borges contesta cuando le preguntan ¿sí, se considera buen escritor?: No señor, soy buen lector). S. Andraca lo es.

4. ¡Heme aquí! Hurgando en la vida más de cien veces escrita por buscadores de hazañas, escenarios, actos, anatomías físicas y espirituales, caracteres, conductas racionales o instintivas del vicario fijo del pueblo de Axtla, Ciudad de Valles, San Luis Potosí; después cura interino en Jantetelco, Morelos.

a). Mariano Antonio Matamoros Guridi, es el hijo séptimo de 15 que parió su madre Doña María Ana Guridi, casada con José Mariano Matamoros, Galindo. Los dos nativos de San Felipe Ixtacuixtla, Tlaxcala.

b). De los 15 hijos: Micaela, será acusada de propagandora de la Independencia. Otra: Camila, dio un hijo a la guerra; y José Nicolás estuvo junto a Mariano Antonio; prosiguiendo su hacer independentista como tantos otros miles y miles de idealistas después de la muerte de su hermano.

5. Matamoros, siendo Cura Interino de Jantetelco, a escaso tramo de Izúcar, se enteró que Chiautla había sido tomada por los insurrectos por la Independencia, por ello pide permiso para retirarse de su parroquia con escrito de fecha Diciembre 6 de 1911. El permiso le es concedido, aunque seguramente estaba avisado que autoridades militares habían comisionado en Cuautla a vecinos para que lo capturarán, pues era notorio que en Jantetelco había mucha disposición para apoyar a Morelos. Fue así que Matamoros se presenta ante Morelos el 16 de diciembre de 1811, en Izúcar comandando a 47 vecinos amantes todos del ideal libertario, sacrificando a sus familias con las consecuencias nacidas de la guerra civil de peninsulares contra criollos. Todos patriotas americanos, todos seres de la nueva Patria que se formaría algún día. Entre ellos van dos significativos: el presbítero Matías Zavala Vicario de Tlayacac, con Joaquín Camacho, preceptor de la escuela de niños. Con el número quince de la lista va también Apolonio Matamoros, hijo del cura insurgente.

6. Alguien consignó que Mariano Antonio Matamoros Guridi, fue acompañado de 4 nada más, el resto hasta sumar 47, aconteció al retorno de Izúcar, cuando fue designado por el Cura Morelos como Coronel de Infantería de su Estado Mayor.

7. Ahí en Jantetelco recluta también a vecinos de otras comunidades al día siguiente de su nombramiento, recibe su bautismo de fuego participando en la batalla de Izúcar, donde las tropas conducidas por Morelos, derrotan al Coronel realista Miguel Soto Macedo que queda herido de muerte dejando pertrechos de guerra para ser usados por los insurgentes.

Descansa Morelos en esa aldea puerta de la Mixteca 3 días. Toma destino para Taxco. Antes de Cuautla, Matamoros vuelve a Jantetelco. Alcanza a su jefe en Taxco, participando el 17 y el 22 de Enero de 1812 en las batallas de Tecualoya y Tenancingo del hoy Estado de México.

8. Morelos ordena volver a Cuautla, para esperar al más competente, sagaz, despiadado y buen militar que tuvieron los realistas: Félix María Calleja del Rey. EL Sitio de Cuautla duró 72 días. Esta batalla donde el General Calleja manda un ejército de seis mil soldados, preparados para la guerra, ejercitados en ella, bien alimentados, profesionalmente según su arma dotados de los elementos de guerra más útiles; chocarán contra una masa integrada por labriegos, artesanos, mozos de haciendas o simples trabajadores al día, mal vestidos, peor alimentados desde su nacimiento, con conocimientos de armas algunos para la cacería para procurarse un poco de carne, pero nada más.

Nada de prácticas de lucha cuerpo a cuerpo; ni idea del ¿cómo? colocar o quitar del fusil la bayoneta, reparar un fusil, desarmarlo y armarlo al instante; ni mucho menos colocarse en posiciones de tiro efectivo o manejar cañones con efectividad. Unos en este sitio histórico, combatían representando a los privilegiados que no querían cambios en la estructura social.

Los otros, ansiaban dejar el estado personal o familiar de esclavos para ser libres idealmente hablando, aunque no tenían ninguna meta clara, precisa, para lograr la emancipación, aunque poseían como tienen todas las masas en las revoluciones, la creencia de que seguir a líderes a carismáticos de carácter recio demostrado, llegarán a su destino tarde que temprano.

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