15, Ene 2018

Operación limpieza en el Tribunal Superior de Justicia

EL AUTOR

Cirilo Ramos

El viernes pasado se realizó lo que todos los jueces y magistrados esperaban: la renuncia de Roberto Flores Toledano como presidente del Tribunal Superior de Justicia.

Como se recordará, Flores Toledano llegó a presidir el TSJ por ser un entrañable amigo de la infancia del exgobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, con quien inclusive se dice que vivió en su casa cuando eran estudiantes. Incluso, trabajó en alguna de las empresas de la familia Moreno Valle, al grado de decirle cariñosamente tío al padre del exgobernador.

Esa amistad le cambió la vida al entonces abogado fiscalista que tenía un modesto despacho, ubicado en la colonia del Valle, en la Ciudad de México llamado “Flores Toledano y Rullan Abascal, S.C.”. También impartía clases en alguna universidad para subsistir.

Al llegar a Puebla, en noviembre de 2011, fue nombrado juez penal, los colaboradores se sorprendían por la falta de conocimiento de este improvisado juez quien inclusive les encargaba a los secretarios dictar sentencias mientras el asistía diariamente a comilonas en el exclusivo Club La Vista, conociendo y departiendo con los empresarios, presumiendo la añeja amistad que tenía con el gobernador Moreno Valle, y no tenía empacho en decir que pronto sería el presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Puebla.

Efectivamente, en febrero de 2012 ante la sorpresa de todos los jueces y magistrados del estado de Puebla fueron testigos de la imposición de un ignorante en la impartición de justicia y en la administración pública.

A partir de ahí, la falta de experiencia y una desmedida ambición llevaron al Tribunal Superior de Justicia a convertirse en un verdadero chiquero, donde las sentencias de los juicios eran manipuladas desde la oficina del presidente Flores Toledano.

Mediante una llamada de su secretario particular de apellido Oyaguren se ordenaba a los jueces en favor de quien resolver los asuntos y pedía la atención de parte del improvisado presidente.

En los años de su gestión los desatinos fueron muchísimos, pero siempre solapados por el amigo de la infancia.

La creciente corrupción y la impartición de justicia a favor de los empresarios amigos de Flores Toledano tenían hundidos a jueces y magistrados en una constante inconformidad; ya que una gran parte de las sentencias tenían que ser corregidas por órdenes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

A cambio de la ineptitud del presidente y amigo Roberto Flores Toledano, el exgobernador le otorgó el sueldo más alto en el estado de Puebla: en el mes de diciembre de 2017 fue de 133 mil 606 pesos más un aguinaldo de 204 mil 862 pesos.

Además de las prestaciones como son casa en La Vista, chofer y privilegios como viáticos y gastos de representación, que ningún funcionario tiene y que fomentaron su actitud misógina y seductora con las mujeres que trabajan en el Tribunal.

A pesar de toda su ineptitud y la creciente impopularidad ganada a pulso, entre jueces y magistrados en su reciente informe de labores del 14 de diciembre de 2017, fue desairado por una gran cantidad de jueces y magistrados quienes no asistieron al informe.

Flores Toledano reclamó públicamente al actual gobernador y al presidente del Congreso local la falta de recursos y quiso justificar así la falta de eficiencia en la impartición de justicia en el estado de Puebla.

Ante tanta podredumbre el gobernador actual Tony Gali tuvo que tomar la decisión de remplazar en el cargo a tan nefasto personaje y nombrar al magistrado Héctor Sánchez Sánchez, quien tiene la encomienda de empezar a limpiar el cochinero que hereda el saliente presidente del Tribunal Superior de Justicia.

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