14, May 2018

Rebelión en Acatzingo y el reguero de sangre

EL AUTOR

Alfonso Ponce de León

Desde el jueves 10 de mayo la violencia en el municipio de Acatzingo, que forma parte de “El Triángulo Rojo”, se incrementó, dejando el saldo hasta el momento de tres muertos y varios desaparecidos.

Las causas que han originado la violencia de tres días fue la división de una célula delictiva que además de dedicarse al robo de hidrocarburos, también a otro tipo de ilícitos de alto impacto.

Y es que uno de los líderes de esta célula, apodado “El Rigo”, en estos momentos se encuentra desaparecido y su liderazgo está a disposición de su misma banda 

Y no sólo se separaron, se la están rompiendo.

Y es un cuñado del mismo “Rigo” y otro más que le dicen “Mojarra” quienes han creado un ambiente de sangre y de olor a plomo.

Por cierto, la Fiscalía General del Estado (FGE), bien gracias. 

“El Fede” la brincó

Pecata minuta, Federico López, “El Fede”, líder de la organización de vendedores ambulantes “Puebla 2000”, participó en una persecución con la Policía Municipal Preventiva (PMP), y causó daños al evadir un retén de alcoholímetro y al final fue detenido, pero nadie dijo nada.

“El Fede”, habría violado su libertad condicional al desacatar las condiciones de no meterse en problemas legales para seguir gozando de ella.

El hecho de que se haya escapado del retén que la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal (SSPTM), colocado en Boulevard 5 de Mayo y 5 Oriente, para ser detenido en la 19 Norte y la 8 Poniente, terminando arriba de la banqueta, no fue considerado por el Juez Calificador como una violación a su libertad condicional.

El lector cómo debe entender que el conductor de un vehículo escape de un retén alcoholímetro, sólo que estuviera bajo los influjos de alguna droga o de bebidas embriagantes. 

Pero en La Unidad de Medidas Cautelares, no pasa absolutamente nada.

¿Ni siquiera efectivo?

Nos vemos cuando nos veamos.

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