16, May 2018

La negación como política

EL AUTOR

Fernando Maldonado

No falta material discursivo para los candidatos de todos los partidos políticos que buscan gobernar el territorio. Desde las prioridades presupuestales, la política en materia de seguridad o los procesos de concesión de servicios que habitualmente son potestad del estado.

Sin excepción, incluyendo los candidatos de la oficialista coalición Por Puebla al Frente, hasta los de un incoloro partido Verde, todos se han desmarcado de lo que sucedió en el periodo de gobierno de Rafael Moreno Valle, una de las expresiones más acabadas del autoritarismo, ineficiencia gubernamental y la frivolidad como política pública.

“Él ya tuvo su tiempo”, respondió Martha Erika Alonso a Enrique Núñez, director de Intolerancia en la serie #QuieroGobernar, transmitida por plataformas digitales. Se trata del deslinde más obvio de la esposa del exgobernador, en el contexto de la guerra por el poder en el estado.

Nadie podría imaginar que la mujer que aspira a ocupar la misma oficina en la que despachó su consorte en el periodo 2011-2017 validara una gestión pública sumida en el escándalo, la confrontación abierta y la persecución política. Eso es lo que dificulta la hoja de ruta de la aspirante a gobernar el estado.

No ha habido uno sólo de los cercanos al exmandatario que estén en campaña que en las últimas semanas hayan levantado la voz para defender esa administración. Faltan 45 días para la elección y los candidatos a gobernador apenas 16 días de campaña.

Queda una sensación de que a la primera van a borrar todo vestigio del orgullo que sintieron de haber formado parte de ese tramo de la historia que glorificaron, pero que la mayoría rechazó.     

El senador con licencia Luis Miguel Barbosa, candidato a gobernador de Juntos Haremos Historia y ex aliado de Moreno Valle dijo a Ciro Gómez Leyva en Imagen Televisión que nada rescataría de la obra gubernamental de quien tanto reprueba hoy en día.

Se entiende pues a la luz de la trinchera en la que ahora se mueve en la búsqueda del voto, la divisa es la descalificación y algo más, de lo que mucho se habla en los corrillos, sin más elementos que los del imaginario. Dos circunstancias saltan a la luz: antes fueron aliados y hoy en día, rivalizan por el poder.

El priista Enrique Doger Guerrero no está muy ajeno a la lógica del comportamiento de sus adversarios. Como en el pasado, ha negado haber pactado con el grupo en el poder, aunque lo hayan pretendido inmiscuir en una reunión en Plaza Centro Mayor de Zavaleta. Barbosa Huerta dijo tener pruebas, que no ha presentado aún.

El candidato del Partido Verde, Michel Chaín a quien resucitaron a la política partidista tras un tropiezo de principiante y lenguaraz por haber presumido logros que correspondieron a su jefe, también pretende desvanecer su pasado fincado a la sombra del impronunciable exgobernador.

Presume su trabajo con Enrique de la Madrid, el exaspirante presidencial y titular de la Secretaría de Turismo, y de su paso por la administración del gobernador Tony Gali, de la que cayó por una impertinencia largamente documentada. De Moreno Valle nada.

La línea discursiva en todos los jugadores en esta sucesión es la misma: la negación respecto de Rafael Moreno Valle, el aspirante a la Presidencia de la República que terminó como el insepulto cadáver político a quien todos pretenden esconder.

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