10, Jul 2018

La guerra de los seis años

EL AUTOR

Jorge Castillo

Mientras a las afueras del Instituto Electoral del Estado (IEE) estaba totalmente blindado por cientos de policías con equipo antimotines, al mismo tiempo en calle Chihuahua esquina Monterrey de la colonia Roma en la Ciudad de México, todo era paz y tranquilidad.

Así de diferentes se vivieron las elecciones no solo en la capital de la República, sino en todo el país.

Mientras Puebla hierve, la vieja casona marcada con el 612, solo tiene un joven policía de seguridad privada regordete resguardando al próximo presidente de México.

Batalla tras batalla

Lo que vivimos el pasado domingo en el edificio del Instituto Estatal Electoral es parte de las decenas de batallas que se avecinan.

Por un lado, Martha Erika Alonso, al micrófono tomando su constancia de mayoría y por el otro, el grupo de la coalición Juntos Haremos Historia gritando a todo pulmón: “fraude”.

La escena es una muestra de lo que podría o será el siguiente sexenio, con una polarización entre los entes de poder.

Esto solo es una parte de lo que espera al entrante gobierno estatal, cuyos líderes desde ahora tiene una difícil encomienda, buscar una real reconciliación.

Y va a ser más que complicada al estar rodeada de la oposición, por donde se voltee.

Desde el Congreso estatal, hasta federal, pasando por las presidencias municipales más importantes de Puebla y ya ni se diga la presidencia de la República, no hay aliados de peso.

Por lo mismo tanto la ahora gobernadora electa, junto con sus estrategas y asesores, deberán de tejer muy fino, buscando el camino correcto para poder hacer su trabajo.

Sin el control en muchos ámbitos, deberán no solo tender puentes, sino jalar aliados, con el riesgo que si no lo hace, la polarización crezca y sean seis años de pesadilla.

La impugnación

Aunque Luis Miguel Barbosa Huerta, aún tiene una esperanza de tirar la elección, con la coyuntura política a nivel federal y distintos mensajes políticos, se ve complicada, aunque no imposible.

Uno de esos mensajes se dio el pasado viernes cuando la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales (Fepade) anunció que no había documentos ilegales en poder del PAN, en el hotel MM, donde se desató una trifulca la semana pasada.

Pero también hubo otro mensaje, el que pocos leyeron, que la misma instancia, tiene en prisión a los dos sujetos que volcaron una camioneta que llevaba más de ocho mil boletas.

Esa puede ser el hilo de la madeja.

Muchos critican lo poco que Andrés Manuel López Obrador se ha referido al caso Puebla.

Pero todo parece indicar que ya está en la investidura presidencial, para no parecer ser juez y parte, aparte de que vive un idilio con el país, que no puede empañar.

Lo cierto, es que una vez que pase el balón al terreno federal, todo puede ocurrir.

En caso de que la Sala Superior del Tribunal Federal del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), declare nula la elección de Puebla, lo más seguro es que volveríamos a ver a los mismos contendientes, con una polarización latente.

De sentenciar que no hubo elementos para la anulación, quedará mal el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) por la violencia desatada y con Obrador en la puerta de Palacio Nacional.

Dicen los que saben que serán tiempos de negociaciones políticas, aparte de las cuestiones jurídicas: “qué te ofrezco, qué me das”.

Tiempo al tiempo, para saber el final de esta historia.

Lo cierto es que sea cual sea el resultado, se vislumbra una guerra de por lo menos seis años en Puebla.

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