10, Sep 2018

Se van dos grandes de Puebla

EL AUTOR

Enrique Núñez

En menos de un mes, dos grandes personajes de la historia reciente de Puebla fallecieron. Ambos fueron forjadores de la educación en la entidad. Uno creo un modelo de educación básico y media superior. El otro enfocó sus esfuerzos en la educación superior.

Don Manuel Díaz Cid fue fundador de la UPAEP y de El Yunque —organización de ultraderecha—, falleció la noche del viernes a los 80 años de edad, perdió la batalla que mantenía contra el cáncer.

Sin embargo, Díaz Cid se arrepintió de pertenecer a El Yunque. Una de las pasiones de Manuel Díaz Cid era el atletismo, idolatraba  a los grandes corredores de fondo y admiraba a leyenda Jesse Owens quien el 9 de agosto de 1936 levantó el puño derecho de triunfo ante Adolfo Hitler en la Olimpiada de Berlín de 1936, después de ganar la prueba de 100 metros lisos.

A don Manuel le tocó vivir los conflictos previos a la fundación de la UPAEP, mismos que entendió y analizó. En sus años de lucha Díaz Cid vivió momentos difíciles en la Universidad Autónoma de Puebla como los hechos de 1961, o 1964 cuando cayó el gobernador Antonio Nava Castillo.

Pocas veces en la historia política poblana los círculos educativos, políticos y sociales han reconocido el aporte de una persona, como el caso de Manuel Díaz Cid.

Nunca se negaba a una entrevista, el único motivo que lo frenaba para regalar sus palabras ante un micrófono era ingresar al aula, de este calibre era su tenacidad y compromiso.

Será difícil encontrar en lo inmediato alguien como él, que sea capaz de ser ideólogo de toda una esfera política que trascendió a lo social.

Este domingo se le realizó un merecido homenaje religioso, donde acudieron representantes del sector empresarial, como José Carlos Montiel Solana, del CCE; la académica de la Ibero, Lilia Vélez Iglesias, así como regidores panistas, Myriam Arabián Couttolenc y Juan Carlos Espina Von Roehrich sólo por mencionar algunos personajes.

No podemos olvidar también a Don Raúl Velasco de Santiago fue el forjador de la disciplina, allá por el año de 1957, del recién creado Centro Escolar Niños Héroes de Chapultepec.

“Deja un gran legado, le debemos todo lo que se implementó en el CENCH, la formación de buenos ciudadanos porque dio su ejemplo en las aulas, en los mosaicos y fue un gran ciudadano, lleno de valores”.

Además de fungir como director del Centro Escolar, Velasco es recordado porque en las Olimpiadas de 1968 celebradas en la Ciudad de México fue el responsable de organizar los coloridos mosaicos para el evento inaugural y en ceremonias emblemáticas de la institución, que persisten actualmente.

Gente querida para la sociedad poblana se ha adelantado en el camino, es justo reconocer sus aportes y darles el lugar que merecen en la historia de Puebla. Su legado está a la vista, algo que los políticos actuales deberían aprenderles. 

Que en paz descansen.

 

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