11, Sep 2018

Primer round

EL AUTOR

Jorge Castillo

Lo que se vivió en el Congreso local este lunes, solo es el principio de la guerra que le vaticinamos vendrá en el Legislativo.

De las campañas electorales y urnas, los encontronazos pasaron al recinto legislativo.

Pero este desaguisado de la puesta en marcha de la Legislatura LX, no es nada, solo una pequeña brizna que llega como adelanto de la tormenta que se avecina en los tres años que vienen.

Y es que hay muchos temas pendientes que tendrán a los diputados en las cuerdas del ring, en el que existen muchos intereses de uno y otro bando: morenistas vs morenovallistas.

Entre esos temas que sacarán sangre, están por supuesto las remociones del legado o herencia que dejó Rafael Moreno Valle en distintos organismos.

Léase, Comisión de Derechos Humanos (CDH), Instituto de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales (ITAIP), Tribunal Superior de Justicia (TSJ) y todo lo que puedan remover los legisladores.

Y claro, la cereza del pastel será la concesión del agua, en la que se vaticina una cruenta batalla, que dejará como saldo muchos muertos y heridos (políticamente hablando).

La guerra al parecer no podrá ser evitada, ya que las negociaciones se encuentran totalmente cerradas.

Hasta el momento no hay quien los siente en una mesa a los dos frentes para hacer acuerdos.

También como se lo adelantamos en este espacio, José Juan Espinosa Torres, se convirtió en el primer presidente de la Mesa Directiva en esta legislatura 60.

Marcelo García Almaguer, en su papel, trató de evitar que José Juan, llegara al cargo, pero no pudo.

Así, aunque ya lo sabía, confirmó que las cosas ya no son como en los tiempos dorados, cuando lo que se pedía se hacía.

El argumento de que debía ocupar el cargo una mujer fue muy endeble.

Los votos del PRI dieron un viso para donde va a jalar esta pequeña bancada, la que se convertirá poco a poco en el fiel de la balanza.

De este modo, la propuesta fue rechazada y por primera vez en ocho años perdieron los morenovallistas en el Congreso, así de simple.

La inamovilidad

En los últimos días del gobierno de Luis Banck Serrato, la movilidad se ha convertido en un verdadero viacrucis por distintos puntos de la entidad.

Y la estocada fue el programa Ándale, que pretendía peatonizar el primer cuadro del centro histórico.

Sin embargo, esa peatonización solo fue a medias al quitar uno o dos carriles a los automóviles, lo que no solo complicó la circulación de autos, sino de los mismos peatones.

Esto generó en los últimos fines de semana un gran conflicto en el centro de la ciudad para todos, aunque los boletines del ayuntamiento quieran decir lo contrario.

Hasta el arzobispo Víctor Sánchez Espinosa, dijo que los fieles llegaron tarde a misa, y que el centro fue un caos en movilidad.

Pero no conformes, la secretaria de Movilidad del Ayuntamiento de Puebla, Mariana Navarrete Little, inició lo que pareciera otra ocurrencia.

En distintas esquinas de la ciudad se están colocando unas llamadas “orejas”, que es una continuación o extensión de la calle, lo que corta la circulación de los automóviles en un carril.

A ciencia cierta no se sabe cuántas de estas orejas se están construyendo, lo que sí se sabe es que ya están generando problemas viales.

Supuestamente servirán para que el peatón se acerque más a la otra calle al cruzar.

O sea que le ahorran dos pasos.

Ahora, por estas extensiones de poco más de un metro, los conductores tendrán que pararse para irse al otro carril para poder cruzar la calle.

Obvio que esto generará cuellos de botella.

Ese será tal vez el legado que más se acuerde la gente de Luis Banck, cuando cada vez se acuerden que las mandó a poner a casi un mes de irse.

 

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