06, Dic 2018

Hasta pronto, una corrida muy emotiva

EL AUTOR

José Alberto Vázquez Benítez

 

Hasta pronto se llamó el toro procedencia de don José Julián Llaguno que la suerte del sorteo y así quedó asentado en la Tarjeta del Sorteo; doña suerte quiso que se lidiara en sexto lugar el cierra plaza, número 15, con 515 kilos de peso, negro entre pelado de pinta, y tocó al de Aguascalientes Arturo Macías el popular Cejas, quien lo lidió con gran entendimiento, mucha entrega y ganas de triunfo en el tercio de recibo, quite en los medios después de la pica; y vino una faena de muleta en la que en las alturas sonaban las notas de la pelea de gallos, lamentablemente faena sin premios por fallas con la espada.

Y así titulamos esta columna crónica de una corrida llena de emotividad. El domingo 2 de diciembre pasado en el hoy llamado Coliseo La Concordia, en Orizaba, Veracruz, y es que 48 horas, antes, el viernes había fallecido el ingeniero don Luis Gutiérrez Príncipe, quien en el año de 1991 inició la construcción de la monumental plaza cubierta y considerada por mucho tiempo la mejor de las de este lado del charco; fue su constructor, creador del diseño y consumó su obra el 23 de octubre de 1994, siendo ya entonces empresario del coso, inaugurando La Concordia, con un cartel de tronío, toros de don “Reyes Huerta” y partiendo plaza David Silveti, Jorge Gutiérrez y Manolo Arruza, habiendo sido el padrino del acto inaugural el Maestro Alfonso Ramírez “El Calesero”.

El cariño de la afición jarocha ahí reunida se manifestó no solamente en el recuerdo del ingeniero Gutiérrez Príncipe, también por El Cejas, quien como siempre salió derrochando afición y el entusiasmo del público se desbordó ante la presencia del rejoneador de Benidorm, quien desde salida con su cuadra fue in cresendo el aplauso, llegando Andy Cartagena a verdaderamente cautivar a la concurrencia. 

Un muy sonoro minuto de aplausos al momento final de partir plaza, además de verdaderas emociones que evocaban el recuerdo de un gran Señor, se escucharon en los tendidos al anunciar la salida de los toros bautizados así en su recuerdo y homenaje: Hasta pronto, el cuarto llamado Príncipe número 26, cárdeno oscuro y el que abrió plaza un castaño muy bello Viajero, número 47 que correspondió al matador Alejandro Martínez Vertiz.

La cereza en el pastel, los más vibrantes momentos en tan emotiva tarde estuvieron a cargo del rejoneador Andy Cartagena en un muy merecido triunfo con sus toros procedentes de La Estancia ganadería propiedad del torero arriba mencionado, con su primero, Romance, el caballero en plaza Andy cortó 2 orejas 2.

                                               

Y en su segundo llegó el climax de su triunfo al tumbarle las 2 orejas y el rabo a Pandereto, manteniendo por largos minutos al cónclave de pie, aplaudiendo su espectacular dominio de los caballos de su cuadra y luego, también todos de pie para muy cálidas ovaciones mostrando una maestría absoluta desde la monta en su silla vaquera española y el manejo impecable de toda su cuadra y verdadera perfección ejecutando las suertes del rejoneo.

Momentos de auténtico dramatismo se vivieron en el tercio de varas del cuarto de esa tarde, fue el número 26 que embistió con fuerza al caballo que montaba el varilarguero Eduardo Rivera, quien se llevó tremendísimo susto al ser levantado con todo y montura y al encontrarse en el aire, resbaló de su silleta y volando leve por los aires cayó semimontado sobre el lomo del cárdeno oscuro que empujaba con gran bravura y que codicioso fue sobre  el caballo, dejando a Eduardo en el albero y afortunadamente sin lesión alguna más que gran golpe y enorme susto, la cosa no llegó a mayores y él del castoreño volvió a montar para consumar el puyazo en medio de gran ovación del festejante y jubiloso público que por cierto hizo una muy buena entrada y justo es decirlo ha dejado la plaza caliente para próximos festejos.

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