De visita en las instalaciones de Intolerancia Diario, el nuevo obispo auxiliar de Puebla, Eugenio Lira Rugarcía advirtió que "la sociedad no puede quedarse en una etapa inmadura, donde se mire al prójimo como algo y no como alguien, que se les tome a los hombres como objetos gratificantes a los cuales se les puede manipular, asaltar, violar o secuestrar".

A poco más de un mes de su consagración, Lira Rugarcía al referirse al ambiente que se vive dijo "se ha visto últimamente a la sociedad seducida por el consumo, por lo placentero, esto ha llevado poco a poco a la gente a una actitud egoísta, es decir, a interesarse por sí misma, por su bienestar, sobre todo físico y emocional, por el aquí y ahora".

Entrevistado por Intolerancia Diario, el obispo auxiliar ‚Äîquien compartió que su decisión de ser sacerdote no fue porque se le haya aparecido alguien o escuchado una voz sobrenatural‚Äî dijo que la situación actual es difícil, pero lo importante es que pese a los problemas, el futuro será diferente.

A poco más de un mes de su consagración, Lira Rugarcía al referirse al ambiente que se vive dijo "se ha visto últimamente a la sociedad seducida por el consumo, por lo placentero y esto ha llevado poco a poco a la gente a una actitud egoísta, es decir, a interesarse por sí misma, por su bienestar, sobre todo, físico y emocional, aquí y ahora.

"Mucho de esto ha llevado a que la gente mire al prójimo como algo, no como alguien, eso es muy grave, lo señalaba el Papa Juan Pablo II en su encíclica Evangelium vite.

"Les digo a mis alumnos de la Universidad de las Américas Puebla en la materia de Filosofía del Derecho que cuando nos quedamos en una etapa inmadura, de interesarnos únicamente por nuestro bienestar físico y emocional y vemos a los demás como objetos gratificadores, empezamos a utilizar a la gente como medio para alcanzar nuestros fines, las cosas están mal.

"Por eso entendemos que ahora podamos manipular, explotar, asaltar, violar y secuestrar a un ser humano, porque si no se le ve como alguien sino como algo, no importa lastimarlo, destruirlo y herirlo ‚Äîa él y a su entorno‚Äî con tal de contar con un beneficio económico, emocional o sensual.

"Creo que estamos viviendo una sociedad donde se ha perdido mucho el objetivo humanista, pero también se está recuperando. Eso da esperanza, se está recuperando la consciencia para que volvamos a un sano humanismo o todos nos vamos a ver perjudicados." Eugenio Lira dijo que para este cambio a favor, las figuras del papa Juan Pablo II y de Benedicto XVI han influenciado mucho, el primero congregó a las multitudes, era un papa mediático, carismático, que favoreció el acercamiento; el segundo es el hombre de la reflexión, que lleva a razonar y a descubrir los grandes valores que se tienen que vivir si se quiere ser auténticamente un ser humano.

"Creo que han ayudado los dos magisterios, sin dejar de tomar en cuenta a los anteriores papas. Ha habido junto con el resurgimiento del humanismo integral, un ser humano que se abre a la trascendencia, cuando se abre a Dios. También se ha juntado con la llegada de un nuevo arzobispo a Puebla, la vitalidad que ha impreso monseñor Víctor Sánchez a la Iglesia de Puebla ha sido importante.

La realidad local Luego de haber sido secretario particular del arzobispo Rosendo Huesca Pacheco, y mantenerse como vocero con el nuevo titular, Víctor Sánchez, al ser cuestionado sobre el papel de la Iglesia en la Puebla actual, declaró que se ve un cambio.

"Yo diría que cada papa y cada obispo es el hombre exacto para el tiempo exacto y en el lugar exacto. El episcopado de don Octaviano Márquez, el valioso aunque breve de Ernesto Corripio, y el largo episcopado de Rosendo Huesca fue llevando a este momento, es decir, cada obispo fue el hombre exacto.

‚Äî¿En qué tiempo exacto estamos, y qué es lo que viene? ‚ÄîPor parte de la Iglesia peregrina en Puebla estamos en un tiempo de misión permanente, así ha invitado a vivirlo el arzobispo Víctor Sánchez en Puebla, un tiempo en el que debemos cobrar cada vez más consciencia de la necesidad vital de ser discípulos y misioneros de Cristo. "Lo peor que le puede pasar al ser humano, tanto en las alegrías como en las penas son tres cosas: la soledad, el sinsentido y la desesperanza, no estamos hechos para vivir solos. La sociedad es un infierno como decía en entonces teólogo Joseph Ratzinger en su libro Introducción al cristianismo.

"El ser humano pierde muchas cosas si no le encuentra sentido a la vida, por mucho que tenga gran dicha en esta Tierra, si eso no tiene una conexión con su existencia y un rumbo, cuando se piensa que la vida termina en el triste vacío de la nada, entonces nos convertimos en una pasión inútil.

"Por eso es indispensable una necesidad vital: la fe en Dios, descubrir que existe un Dios creador de todo cuanto existe, una razón suprema que ha traído a su hijo para salvarnos y mostrarnos el camino de la dicha, que está presente en su Iglesia y que nos invita a una formar parte de esta familia. La fe da familia, con esto descubrimos que nunca estamos solos, Dios da la fe, como Iglesia tenemos hermanos y hermanas que nos acompañan en este terreno y sabemos que gracias a Jesús la vida tiene sentido, incluso sufrimiento, y que la vida no termina en el vacío de la nada, nos aguarda una meta tan grande que ‚Äîcomo dice el papa‚Äî hace que valga la pena el esfuerzo en el camino.

Su trabajo Sobre el trabajo que desarrollará como obispo auxiliar, explicó que va encaminado a una formación integral. "Lo que me han encomendado es ser facilitador de la formación, me corresponde la formación de los seminaristas del clero, vida consagrada y laicos. La formación integral debe abarcar al área humana, intelectual, espiritual y pastoral o apostólica, me gustaría tener un equipo que ofreciera orientaciones en la primera área, de la formación humana. "Juan Pablo II decía que la formación humana favorece la madurez, que consiste en ser dueño de sí, abierto a los demás y desarrollar una personalidad sólida, equilibrada y libre, capaz de asumir las propias responsabilidades y relacionarse libremente con los demás, hay que favorecerlo, cada uno es su primer agente de formación. En el área espiritual todos viviendo como hijos de Dios, hijos de Cristo, dejándonos guiar por el Espíritu Santo en comunión con la Iglesia. "La formación intelectual que implica la búsqueda constante de la verdad, lo que implica la búsqueda de las verdades de fe pero también un conocimiento suficiente de la cultura para ver la época en que vivimos, pues es fundamental, nos da identidad y en último aspecto la formación pastoral que cada uno sea misionero de Jesús donde esté. La Iglesia tiene una experiencia formativa de 2 mil años, es la primer institución que brinda educación; las universidades nacen en el siglo XI con la Iglesia. La Iglesia debe seguir con esa labor formativa que tiene como objetivo final hacer a la persona humana más auténticamente humana. "Con esto se estaría dando no sólo un aporte a interior de la Iglesia, sino ante la sociedad. Si se forman personas para ser auténticamente humanas, el impacto se verá en la convivencia social ya que se actuará con ética, con responsabilidad, se verá al otro no como algo sino como alguien, y va a favorecer que seamos solidarios y respetuosos.

La decisión Conocido como "El Padre Lira", vinculado con los medios de comunicación desde hace 20 años aproximadamente, conductor de programas de televisión, colaborador en noticiarios locales y nacionales, reveló qué lo llamó a ingresar al sacerdocio. ‚Äî¿En qué momento decide ser sacerdote? ‚ÄîEn mi familia no hay ningún sacerdote ni ninguna monja, de niño me comenzó a llamar la atención a través de la televisión y la prensa la figura del papa Paulo VI y se convirtió en mi héroe de la adolescencia, recortaba las fotografías que venían en los periódicos, no me perdía una transmisión que hacía Bancomer de las misas del papa desde Roma por el Canal de las Estrellas y se transmitían en vivo por la madrugada. Me despertaba y veía la transmisión en una salita donde puse mi capilla que fue bendecida por el nuncio Cristophe Pierre.

"Yo también quería ser empresario, abogado, y hasta motociclista como Pedro Infante en A toda máquina.

"El momento en que me vi en esta vocación fue con ocasión de la visita del papa Juan Pablo II en 1979, estaba en la secundaria y participé en la misa del seminario y la visita me marcó.

"Más adelante pensé que mi camino sería otro, quería ser abogado terminando la preparatoria, tenía novia, pero todo cambió en un retiro espiritual al que me invitaron, no fueron las pláticas ni nada, entré a la capilla, estaba rezando el rosario, no se me apareció nadie ni me habló nadie, pero sí fue una luz espiritual y a la mitad del rosario me vino una claridad enorme. San Ignacio le llama consolación espiritual, sentí con toda claridad que Dios quería eso para mí y esa certeza me ha acompañado hasta ahora que soy obispo." Al preguntarle de la reacción de la familia aseguró que no hubo rompimiento.

"Mis papás son Eugenio Lira y María Guadalupe Rugarcía; soy el hijo mayor, y cuando regresé del retiro les comenté que quería ser sacerdote, nos educaron a mi hermana y a mí desde niños a razonar, en esa casa éramos cuatro adultos, y lo digo con consciencia de lo que estoy diciendo, mis papás nos dieron la confianza de tomar decisiones, desde la compra de un juguete, y así respetaron mi decisión.

"Mi papá me dijo que era una vocación dura y que la respetaba; pasó un tiempo, hice reflexión; mi madre sólo preguntó si me alejaría, al final fui sacerdote y ahora soy obispo."