En Puebla, miles de féminas no festejarán este Día Internacional de la Mujer, ya que muchas viven bajo el yugo de un marido o pareja golpeadora, un violador, un padrote o bajo acoso sexual de un patrón, vecino o hasta un pariente.

Según estadísticas del Instituto Poblano de la Mujer, 99 por ciento de las mujeres poblanas han sufrido algún tipo de violencia, ya sea psicológica, verbal o física.

Las leyes de Puebla protegen muy poco a las mujeres, según revela el estudio denominado "Delitos contra las mujeres 2007", ya que en la entidad se incumplen recomendaciones internacionales para disminuir la violencia.

Por ejemplo, el acoso u hostigamiento sexual no está tipificado como delito grave y sólo se paga una multa máxima de 15 mil pesos y mínima de 2 mil 500 pesos, por supuesto, el inculpado jamás pisa la cárcel.

Con leyes como esta ‚Äîsegún los expertos‚Äî no se frenan los ataques contra las mujeres, al grado que según reportes de la Agencia Especializada de Delitos Sexuales, se recibe hasta diez denuncias diarias que van desde violación sexual, violencia intrafamiliar, acoso sexual y ataques al pudor.

Objeto sexual
Leticia Villaraldo López, supervisora de agencias del MP especializadas en delitos sexuales y violencia familiar, indicó que hay delitos que van a la alza, como los ataques al pudor, ya que las mujer sigue siendo vista como objeto sexual.

En entrevista para Intolerancia Diario, la funcionaria de la Procuraduría General de Justicia reconoció que se reciben hasta diez casos diarios de ataques de todo tipo contra mujeres.

Comentó que se trabaja para que las afectadas recuperen la confianza en las autoridades, ya que aún son pocas las que denuncian, por lo que se les da asesoramiento tanto legal como psicológico.

Reveló que la mayoría de las denuncias son de casos de violencia intrafamiliar, seguido de ataques al pudor, delito que se ha incrementado en lo que va del año.

"Todo es cultural, muchos siguen viendo a las mujeres sólo como un objeto sexual y eso deriva en todos los ataques en su contra", indicó.

Señaló que ahora se agilizan las denuncias lo más pronto posible, mediante el convencimiento a las víctimas, ya que como en la mayoría de los casos el agresor es un pariente es más difícil la denuncia, pero sólo en 80 por ciento de los casos se logra.

"Las hemos atendido hasta en los hospitales, todas golpeadas", comentó la funcionaria, al señalar que las agresiones no han bajado en número, por el contrario, van en ascenso.

Indicó que en lo que va del año se han recibido dos denuncias por acoso y hostigamiento sexual, las que se registraron en fuentes laborales privadas, las cuales se investigan.

Subrayó que el acoso sexual es muy fácil de comprobar ante las autoridades, ya que sólo basta con la denuncia de la víctima, sin embargo, reconoció que las sanciones son muy cortas al considerarse delito menor.

Las multas van desde 50 a 300 salarios mínimos de pena, sin que el agresor llegue a pisar la cárcel.

Estrés, ansiedad, depresión, impotencia, fatiga y enfermedad física, son algunos de los graves efectos que sufren las víctimas de acoso sexual, problema que ha estado presente durante muchos años y que es necesario detener, señaló Alejandro Campos Azuara, profesor-investigador de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Puebla.

Explicó que el acoso sexual está definido como una conducta en la que alguien, valiéndose de que ocupa una posición jerárquica superior, suele hacer insinuaciones de tipo sexual a una persona subordinada.

Campos Azuara mencionó que muchas mujeres que enfrentan el acoso sexual para no perder su ingreso guardan silencio y no denuncian, sin embargo su conducta cambia.

El especialista afirmó que el acoso sexual es un delito y está penalizado, aunque la realidad es que muy pocas personas se animan a denunciarlo porque consideran que es difícil comprobar la agresión.

Invitó a las personas que sufren o han padecido de este problema, acercarse al Centro Clínico de Psicología (Ceclipsi) de la Facultad de Psicología de la UAP, que se encuentra en la 3 Oriente 403 donde recibirán el apoyo psicológico que requieran.

Gigolos
Pero los ataques no sólo se limitan al ámbito laboral y familiar, sino también a delitos más graves como la trata de mujeres, las que son explotadas sexualmente.

Diariamente decenas de mujeres son explotadas en el negocio de la prostitución en antros, bares, tables, casas de citas y en las calles, a la vista de todos y las 24 horas del día.

En entrevista a Intolerancia Diario, "Zafiro", una sexoservidora ‚Äîquien por obvias razones pidió el anonimato‚Äî reveló que ha sido explotada por su novio desde los 13 años, cuando la convenció de salirse de su casa para casarse.

La mujer accedió a la plática en el mismo tabledance donde trabaja, ya que su marido o padrote la vigila todo el tiempo y no permite que hable con nadie, a menos que sea cliente.

Explicó que no se necesita tener una gran red de prostitución o pertenecer al crimen organizado para ser considerado tratante de blancas, ya que con una sola persona que se explote se comete un delito,
Dijo que 90 por ciento del dinero se lo lleva el padrote, "sólo nos dejan para comer".

‚Äî¿Por qué no escapan o los denuncian?
‚ÄîUyyy no, cómo crees, en primera, la mayoría queremos un chingo a nuestros maridos aunque sean cabrones, y la peor, ¿qué haríamos sin ellos, son los que consiguen las chambas, tienen los contactos?, dijo al reconocer que viven un círculo vicioso.

"La mayoría, sino es que todas las teiboleras somos explotadas, algunas más, algunas menos, pero todas somos explotadas, hay que reconocer que deja muy buena lana y a muchas ya nos gusta, aunque también la mayoría fue engañada para entrarle."

‚Äî¿Cómo decides salirte de tu casa?
‚ÄîPues por eso, me propuso matrimonio, hasta mi mamá estuvo de acuerdo, hicimos fiesta y todo en el pueblo.

"Todavía duramos viviendo un buen año en el pueblo, pero la pinche pobreza nos hizo salirnos de ahí. Así que nos refugiamos como todos en la capital, así mi esposo conoció a unos cabrones en una cantina, ellos fueron los que lo sonsacaron."

‚Äî¿Entonces tu esposo no tenía la intención de prostituirte desde un principio?
‚ÄîPues la mera verdad, una vez como jugando o bromeando me lo comentó, me dijo que tenía buena nalga, que deberíamos aprovechar, eso fue desde novios, pero pues creí que estaba echando desmadre.

Enemigo en casa
En su primer año en funcionamiento, el Centro de Protección a Mujeres Víctimas de Violencia en Puebla (Cepromuvic), atendió a 126 mujeres golpeadas por sus parejas o que sufren algún tipio de maltrato intrafamiliar.

Esta última cifra se registró desde noviembre de 2009 al mismo mes de 2010, cifra que obviamente ha aumentado en estos últimos cuatro meses, sin embargo la Procuraduría General de Justicia negó la última información.

Se sabe que 90 por ciento de las mujeres que han sido albergadas en este lugar, han regresado a vivir con sus victimarios sin levantar alguna denuncia y perdonando todo maltrato sufrido, por grave que sea.

La mayoría de las víctimas han sido recibidas con sus hijos: 107 niños y 109 niñas a quienes se les proporcionó 10 mil 500 alimentos, mil 380 sesiones de psicología, 559 consultas médicas, desde el 3 de noviembre de 2009 al 31 de octubre de 2010.

En promedio, cada semana se albergan a tres mujeres, quienes en la mayoría de los casos llegan golpeadas y con sus hijos, para recibir protección de las autoridades.

El lugar ‚Äîaunque auspiciado por la Procuraduría‚Äî vive gracias a recursos del Instituto Poblano de la Mujer, donde son atendidas psicológicamente tanto las madres de familia, como los hijos.

El 80 por ciento de las personas que han ingresado, minutos antes o un día anterior, recibieron alguna agresión, pero también han llegado mujeres que sufren violencia psicológica. En cada uno de los casos se les da seguimiento una vez que salen del albergue.

Sin embargo, hasta 90 por ciento de las mujeres que reciben maltrato regresa con su agresor, en la mayoría de los casos es su pareja.

Dicho albergue por razones de seguridad se mantiene en secreto su ubicación, el que tiene una capacidad para proteger a 24 personas, las cuales no necesariamente para protegerse necesitan denunciar la agresión que sufren.

Las víctimas no sólo reciben alojamiento, sino también alimentación, vestido, calzado, ayuda médica, psicológica, asesoría jurídica y capacitación para el empleo por un tiempo no mayor a tres meses.

Violencia al cien
La mayor parte de las mujeres en Puebla han sufrido algún tipo de violencia, ya sea psicológica, verbal o física, según estadísticas del Instituto Poblano de la Mujer (IPM).

Y la cifra va en aumento, ya que hay mujeres que desde el noviazgo reciben acoso y hasta golpes de parte de su pareja.

Según los estudios del IPM, los golpes más comunes son con puño cerrado, las tiran, patean y hasta las violan. Pero la violencia contra las mujeres no sólo se da en casa, sino también en centros laborales.

De acuerdo con la más reciente edición del "Panorama de la violencia contra las mujeres en Puebla", publicado por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), el 37.3 por ciento de las 446 mil 112 mujeres ocupadas en el sector laboral sufren algún tipo de violencia en sus centros de trabajo.

Puebla sólo está debajo de Querétaro, cuya entidad registra 73.6 por ciento de mujeres violentadas.

De las 165 mil 469 mujeres poblanas que reportan violencia laboral, 81 por ciento mencionaron ser víctimas de discriminación y 42.3 por ciento de acoso laboral; números por encima de lo que marca la media nacional, que son de 79.2 y 41 por ciento, respectivamente.

El 38.6 por ciento de mujeres afirmó que fue humillada, denigrada, ignorada o la hicieron sentir menos por ser mujer, a 22.8 por ciento le pidieron una prueba de embarazo como requisito para ser admitida en un empleo.

El 11.8 por ciento de las mujeres que participaron en la encuesta y que dijo ser violentada, sostuvo que fue agredida físicamente, le hicieron insinuaciones o propuestas para tener relaciones sexuales a cambio de mejores condiciones de trabajo, la manosearon sin su consentimiento, la obligaron a tener relaciones sexuales o tomaron represalias por haberse negado a estas pretensiones.

Problema cultural
Micaela recuerda el miedo que tenía todas las tardes, cuando sabía que su marido iba a llegar de trabajar. Ese miedo crecía casi al grado del pánico cuando su pareja se había ido de parranda y llegaría borracho. La golpiza era segura.

El recordar esa forma de vida la entristece. Ahora, afortunadamente para ella el suplicio por las golpizas de su esposo son sólo un mal recuerdo, uno que duró 35 años.

Hace 28 años que murió su esposo y aunque con un poco de resentimiento, lo recuerda con amor, ese amor que no permitió abandonarlo.

Ahora doña Micaela cumplió 90 años y recuerda que "en sus tiempos" ese era el modo de vida más común, pero a varias décadas de distancia, la situación no ha cambiado mucho para miles de mujeres, quienes siguen esperando con miedo a sus parejas.

"Era lo más común, antes no se podía denunciar al marido, se hubieran reído de ti en un Ministerio Público. Lo único que podías hacer era escapar y con riesgo a que te encontrara y te fuera peor", cuenta doña Micaela.

‚Äî¿Ahora como lo recuerda?

‚ÄîCon mucho amor, porque aunque me pegaba mucho, siempre lo ame y no todo era malo, tenía sus buenos detalles que me enamoraron. También hubo muchas cosas buenas.