Un niño violentado en Puebla cada tres horas está sufriendo maltrato o agresiones en promedio, en la mayoría de los casos por su propia madre, lo que en ocasiones los lleva a la muerte. Así lo reveló una investigación de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP) en la  junta auxiliar de la Resurrección.

Hasta este lugar ‚Äîuno de los más pobres del estado‚Äî, llegaron los investigadores universitarios e integrantes de la Fundación Juconi, quienes entrevistaron a diversos niños que sufren maltrato.

Y aunque alertaron que el índice de violencia contra niños en esta zona del municipio de Puebla es grave, se negaron a proporcionar cifras, para no estigmatizar a una de las comunidades indígenas de la zona conurbada de Puebla.

En el estudio que se llevó a cabo en La Resurrección, donde se le pidió a los menores que hicieran dibujos sobre su entorno familiar y encontraron imágenes desgarradoras que muestran la violencia diaria que sufren.

Los pequeños en la investigación relataron sus situaciones por medio de "dibujos horribles", como los catálogo la investigadora universitaria Guité Hartog, al describir quemadas de cigarro, manos en la estufa, padres apuntándole con un arma, madres cortándolos con un cuchillo y golpeando con tubos o algún familiar dándoles golpes.

El estudio revela que Puebla se encuentra en los últimos lugares a nivel nacional en relación a las condiciones de vida de su infancia,  prueba de ello es que el 82 por ciento de los reportes que llegan al DIF están ligados a violencia en el hogar contra menores de edad.

Ante la problemática, Fundación Juconi y la UAP realizarán un foro sobre infancia y violencia en el hogar, informó la investigadora universitaria Guité Hartog, quien reveló que en el estudio hecho en La Resurrección, la mayoría de niños entrevistados veían de forma natural el abuso.

Comentó Guité Hartog que los menores relataban inocentemente como eran "tomados" por sus padres, en el caso de violaciones.

Pobreza igual a violencia 

Paul Davies, coordinador de Incidencia de la Fundación, afirmó que si bien la violencia se presenta en todos los estratos sociales, es más común y agresiva en donde han pobreza y grandes necesidades.

Detalló que Puebla se ubica en el cuarto lugar en mortalidad infantil a nivel nacional, el tercero en el que la población de entre cero y 17 años no tienen servicios de salud y el quinto donde se presenta el mayor hacinamiento en los hogares.

Las causas de las muertes de los infantes se debe a la violencia que existe en los hogares mexicanos, es más precisó que el 58 por ciento de las mujeres de México sufren algún tipo de violencia a lo largo de sus vidas, por ello, una de cada tres sufren de abuso.

Lamentó que exista un gran número de niñas y niños en el país que están creciendo en un ambiente inapropiado para su desarrollo, lo que provoca que los pequeños sufran trastornos mentales que limitan su capacidad de aprendizaje.

De acuerdo a estadísticas de la Fundación Juconi, en México más del 50 por ciento de la población vive en la pobreza y un 26 por ciento vive en la pobreza aguda, lo que significa que viven con dos dólares al día. Aunado al alto índice de menores que sufren violencia en la entidad poblana, también reporta número de niños que trabajan, lo que significa que provienen de hogares necesitados, pero además los padres no están protegiendo a sus vástagos.

Mamita querida 

Incluso, se ha detectado que las madres ejercen con mayor frecuencia la violencia en contra de sus hijos que los padres, esto debido a que son víctimas de violencia por parte de sus esposos.

Elsa Herrera, coordinadora de investigación y estudios de violencia familiar, indicó que de acuerdo a cifras oficiales, de cada diez mujeres maltratadas por sus parejas, cinco son agresoras de sus hijos, mientras que sólo el 3 por ciento de los padres lo hacen.

Se estima que de cada diez familias, en tres hay maltrato físico, dato que no es del todo verídico debido a que no todas las personas toman la decisión de denunciar ante las autoridades.

Es por ello que UAP lleva a cabo un estudio sobre la violencia en comunidades de Puebla, donde se han encontrado casos de maltrato en todos los niveles socioeconómicos.

Como detectar 

Según otro estudio realizado por la facultad de Estomatología de la UAP, el maltrato infantil o negligencia de los padres puede ser detectada en la mandíbula de los infantes, prueba que puede ser utilizada por autoridades judiciales para comprobar violencia infantil. Revela el estudio denominado Trastornos Temporo-mandibulares en niños desarrollado por Irene Espinoza de Santillana, las alteraciones en la apertura y cierre de la mandíbula, los desplazamientos y machacamiento de los músculos, lo cual puede revelar si un infante es víctima de maltrato infantil.

"La articulación temporomandibular es una zona muy complicada porque tiene que ver con el oído, los músculos del cuello y de expresión facial. Una forma de somatizar es apretando el coraje que a veces siente uno, nos obliga a hacer algún movimiento no pensado, que se repite hasta que esto se convierte en un modo de praxia estomatológica, entendiendo la praxia como una memoria de movimiento que se convierte en una patología."

Explicó que el problema en la forma de masticar de los infantes se presenta en alrededor de 30 por ciento de niños y en muchos casos está relacionada con la tensión que sienten al ser víctima de violencia intrafamiliar.

Los resultados son parte de un estudio de más de dos años de un grupo interdisciplinario, el cual da a conocer la repercusión del estado emocional en las estructuras de la mandíbula y la forma de masticar.

Niños sufriendo

El sistema estatal DIF informó que mantiene bajo su custodia, a través de sus diferentes casas de asistencia social, a más de 500 niños que son víctimas de maltrato familiar, ataque sexual y abandono en su gran mayoría.

Según datos de la dependencia, se encuentran casos desde niños recién nacidos abandonados en 2010 cuando se rescataron a cuatro infantes; sin embargo en el 2009 fueron diez y en el 2008 fueron 20 los niños abandonados por sus padres a unas horas de nacer. En México la violencia intrafamiliar es una cruda realidad, según la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) afecta a 1 de cada tres familias, donde las principales víctimas son los niños.

En Puebla las estadísticas del DIF municipal revelan que en los últimos dos años se registraron más de 700 casos de maltrato intrafamiliar que involucraron a 660 menores de edad, 57 a adultos mayores y 11 a mujeres.

Entre las denuncias más recurrentes destaca el delito de violencia familiar, abandono de persona, explotación infantil, abuso sexual a menores y sustracción de pequeños niños y niñas.

Dentro del hogar el maltrato a los niños tiene múltiples causas como son problemas económicos, conflictos entre las parejas o las mismas adicciones que llevan a los padres a violentar a sus propios hijos.

Un botón de muestra El 18 de octubre del 2009, fueron aprehendidos una pareja de franeleros, quienes mantenían encadenado a su hijo de cuatro años de edad a la cama del cuarto que alquilaban, además de tenerlos en condiciones insalubres.

La Procuraduría General de Justicia de Puebla (PGJ) mostró una fotografía donde se ve claro como el pequeño se encuentra encadenado de su pantalón a un brazo de la cama, sobre un colchón sin sábanas, totalmente sucio.

La madre Sara Ramírez Ramírez de 24 años de edad, alegó que sólo lo habían amarrado una vez, la que coincidió con la llegada de la policía ministerial cuando realizaban un operativo contra la prostitución en el hotel Variedades, ubicado en el callejón del mismo nombre, entre la 2 y 4 Poniente.

Aseguró que las prostitutas del hotel los denunciaron en venganza, debido a que su esposo Rodolfo Sánchez Sánchez nunca les hacia caso a pesar de que lo pretendían constantemente.

"No se le estaba maltratando (‚Ķ), lo que tienen coraje las mujeres de abajo es que se le han insinuado a mi marido y les da coraje, porque la verdad no ha querido serme infiel, la mera neta no nos hemos pasado de de listos con el niño".

-¿Lo encadenaste si o no?

-No mas ese día porque tuvimos que salir por las medicinas, nada más ese momento.

Según fuentes de la misma dependencia, la pareja logró salir de prisión y recuperar a su hijo bajo la promesa de "tratarlo bien en un futuro". Nadie les siguió la pista.