El arzobispo Víctor Sánchez Espinosa invitó a los fieles católicos, durante el oficio del Jueves Santo, a que aprendan a pedir perdón y observen el signo de humildad en Jesús, cuando lavó los pies a sus apóstoles.

Ante una catedral llena, el arzobispo lavó los pies a doce ancianos del asilo de Santa Inés.

El arzobispo exhortó a la sociedad a vivir la parábola de "El buen samaritano", la cual se refiere a ayudar al prójimo, es decir, a cualquier persona que lo necesite.

Víctor Sánchez destacó que el amor a Dios y al prójimo es el regalo del Jueves Santo, debido a que Jesús hizo un gesto impactante con sus apóstoles al lavarles los pies, como un signo de que él vino a servir a la humanidad y a salvarla.

Explicó en su mensaje que son muchos los gestos que se evocan en el Jueves Santo. Uno de ellos es el signo de humildad y sencillez que realizó Jesús al lavarle los pies a todos sus discípulos, diciéndoles que ellos se los deben lavar unos a otros, "en verdad les digo que el siervo no es más que su señor, ni el enviado más que quien lo envió" (San Juan 13, 16), y el sacerdote en la liturgia lava los pies a doce feligreses.

En la catedral de Puebla es el único lugar del país donde la ceremonia del Lavatorio se lleva a cabo a las 12:00 horas para dar oportunidad a que algunos de los sacerdotes que acuden puedan atender a sus fieles por la tarde, previo a la misa de la instauración de la eucaristía.