Muchas veces, como padres, damos por hecho que los niños saben cuidarse solos o que a cierta edad deben aprender a no tener miedos y saber adaptarse al mundo, pero estamos en un grave error, ya que nuestros hijos aún son pequeños. Pasando los 5 años de edad podemos decir que los niños deben dejar de sentir miedos a las situaciones conocidas.

Por lo regular los niños necesitan antes de los 5 años de edad sentir un apoyo, o sentirse seguros con algo; por lo tanto es importante que los dejen tener su juguete favorito o su frazada, ya que eso los hace sentirse muy seguros, pero antes de cumplir los 4 años debe empezar a soltarlos y puede ser que tome otro juguete u otra cosa como objeto importante. A los 5 años se considera que el niño ya no debe tener ningún objeto de importancia al que debe estar apegado.

El miedo al abandono, a los extraños, a los monstruos, a la oscuridad o a perdernos nosotros, en menor o mayor medida, hemos experimentado estos temores cuando éramos pequeños. Y es que los miedos son sentimientos completamente normales, que aparecen con frecuencia en los niños debido a que, cuando son pequeños no conocen del todo el mundo que les rodea y confunden lo real con lo imaginario. Poco a poco, conforme el niño crece y tiene una mayor conciencia de la realidad, estos primeros miedos terminarán por desaparecer y dejarán paso a otros temores, fruto de mayores experiencias, del desarrollo de nuevas capacidades y de la vida misma.

Los miedos más comunes

1. El miedo a la soledad, a la separación y al abandono de la madre es uno de los más importantes durante los primeros años de vida del niño. Para el pequeño, perder de vista a la mamá significa que puede haberla perdido para siempre. Por esta razón el niño reacciona con desesperación cuando ve que la mamá se marcha de su lado, aunque sea por poco tiempo. A pesar de todo, este comportamiento debe considerarse como algo normal, fruto del profundo apego que el pequeño siente por la madre.

¿Cómo actuar?

No te dejes llevar por sentimientos de culpa cada vez que te alejas del niño. Es mejor que lo consueles con dulzura, diciéndole antes de salir que volverás pronto.

Aceptar la separación de la madre constituye una prueba de madurez afectiva y social. Por eso, cuanto más acostumbres al niño a permanecer con los demás sin dramas, menos problemas de adaptación y timidez presentará el pequeño.

2. El miedo a los desconocidos

Alrededor de los 2 años los niños tienden a volverse desconfiados, sobre todo con los extraños. Incluso los más sociables, que solían repartir risas para todos, ahora esconden la cabeza detrás de mamá o papá. Este retroceso indica que el niño tiene una mayor conciencia de los peligros, y por eso actúa con mayor cautela.

¿Cómo actuar?

Cuanto más contacto tiene el niño con el mundo exterior, más aprende a dominar sus temores. Por eso es bueno que tengas la casa abierta a familiares y amigos, que lo lleves al parque, donde pueda jugar con otros niños, y que lo acostumbres a frecuentar nuevos ambientes sin temores.