La reforma de salud promulgada por el presidente Barack Obama amenaza con poner fin a algunos de esos servicios si las clínicas y hospitales se saturan con nuevos pacientes asegurados y no pueden costear ya la atención para muchas familias pobres.

Desde luego, la ley impulsada por Obama nunca tuvo el objetivo de ayudar a los Limas ni a los aproximadamente 11 millones de inmigrantes que se encuentran sin autorización en el país.

En vez de ello, la iniciativa vislumbra que 32 millones de estadounidenses carentes de seguro obtengan acceso a la cobertura de salud para 2019. Dado que ello significaría que menos pacientes sin seguro se presentarían en los hospitales, el proyecto de Obama eliminó el reembolso de los costos por atención médica carente de compensaciones.

Pero en los estados con grandes poblaciones de inmigrantes, las cuentas no ajustan, especialmente si los legisladores no expanden el Medicaid, el programa conjunto del gobierno estatal y federal para la atención médica de los pobres y los discapacitados.

Cuando la reforma se haya implementado plenamente, los inmigrantes sin permiso representarán la segunda población más grande de gente sin seguro en el país, con cerca del 25%.

El único grupo mayor será el que está en condiciones de obtener el seguro pero no se inscribe en el programa, de acuerdo con un estudio realizado en 2012 por el Urban Institute, con sede en Washington.

Y dado que dos tercios de los inmigrantes no autorizados residen en tan sólo ocho estados, en esas zonas se presentará una cantidad desproporcionada de personas sin seguro a las que habrá necesidad de atender.

En las comunidades "donde el número de inmigrantes indocumentados es mayor, esta presión ha alcanzado ya su punto máximo", dijo Rich Umbdenstock, presidente de la Asociación de Hospitales de Estados Unidos, en una carta enviada el año pasado a Obama, en la que le pidió tener en mente a los hospitales que brindan ayuda no compensada a ese grupo de la población.

"En respuesta, muchos hospitales han tenido que reducir los servicios, posponer su implementación o quitar camas".

El gobierno federal ha ofrecido ampliar el Medicaid, pero los estados deben decidir si aceptan el acuerdo. Y en algunos de esos ocho estados -incluidos Texas, Florida y Nueva Jersey_, los hospitales tratan de determinar si tendrán dinero para atender a las personas que permanecen sin seguro.