La próxima semana se llevará a cabo una de las tradiciones más arraigadas del pueblo mexicano y de los poblanos, el Día de la Calendaría, sin embargo hasta este sector se ha visto afectado los productos chinos.

Ahora los festejos se desarrollan en medio de una guerra comercial son figuras y accesorios de Niños Dios del lejano oriente, los que por su precio, son una fuerte competencia contra los mexicanos.

Esta situación ha afectado a por lo menos 50 talleres de artesanos poblanos, indicó Herminio Blanco vendedor de la zona de la 6 Poniente.

“No podemos dar más barato, todo ya está recaro, si los diéramos más bajo pues le ganamos poco y tendríamos que dejar el negocio, tenemos que recuperar los gastos, ya que el espacio es bastante caro.”

El 2 de febrero, Día de la Candelaria, una de las tradiciones más arraigadas en el pueblo de México, en el que se cumplen las promesas de la partida de Rosca de Reyes el 6 de enero.

Para entonces miles de familias visten elegantemente Niños Dios que han pertenecido a sus familias durante muchas generaciones y el 2 de febrero los llevan a la iglesia para que el sacerdote los bendiga.

El niño es vestido a todo lujo, depositado en una canasta con flores o sentado en un trono y después de la misa de bendición, se reúne con los familiares y amigos para celebrar el acontecimiento con tamales y un espumoso y calientito atole.

En Puebla hay cientos de locales comerciales, la mayoría en mercados municipales, aunque otras decenas se encuentran en viviendas particulares, donde reparan y visten a las figuras con una extensa variedad de ropones.

“Nunca dejaremos de vestir a nuestro Niño Dios, si tuvimos para las pachangas de diciembre o si tenemos para parrandas, imagínate sino tenemos para el Niño Dios”, dijo Julio González en el momento que llevó su figura a uno de estos comercios.

No falta el traje de enfermero o de veterinario, sin embargo, este año el mercado de vestidos parece estar menos atestado de confecciones excéntricas en comparación con otros pasados. También se ofrecen huaraches y zapatitos de estambre, coronas y cetros.

De exportación

Artesanos poblanos de Santiago Acatlán, junta auxiliar de Tepeaca, ha logrado exportar Niños Dios a ciudades de Estados Unidos como Nueva York, países de África, Italia e incluso a Japón, compitiendo con productos chinos.

Jorge Huerta Chávez, uno de los artesanos informó que se han enviado especialmente para capillas o iglesias, tanto en el continente africano, donde han mandado “Niños Dios negros o morenos” y otros a Japón con ojos rasgados.

El envío de este tipo de pedidos ha sido posible a través de las órdenes religiosas que están asentadas en Puebla con presencia en países de los cinco continentes.

Indicó que la crisis ha afectado al sector, sobre todo ante la alza de precios de los materiales que requieren para la elaboración de las imágenes como pinturas o bronce de importación.

La actividad que actualmente genera alrededor de 3 mil 500 empleos entre directos e indirectos en la zona.

“Algo que vino a remover la economía de los artesanos fue la invasión de las figuras chinas por su bajo costo, su material como la resina es más resistente y más barata, el artesano mexicano no puede competir con la mercancía china, afectó mucho.”

Reveló que muchos han abandonado los talleres porque la demanda bajó y los artesanos no estaban dispuestos a pagar los costos. “En los últimos años, fácil han cerrado 50 talleres en la comunidad”.

 

La diferencia

La usanza religiosa de vestir a las figuras continuará a pesar de esta guerra, crisis y altos costos, gracias a que los creyentes tienen entre sus prioridades seguir con su fe católica.

Por lo tanto decenas de vendedores ambulantes cambian sus productos para dedicarse a la vendimia de temporada, pero en su mayoría ya venden figuras chinas, sobre todo accesorios a diferencia de los establecidos que comercian productos mexicanos.

La diferencia son los costos; figuras del mismo tamaño tienen precios distintos, una china llega a oscilar desde los 50 pesos y las del país 100 pesos; los primeros son hechos de resina y los segundos de yeso, material más caro y menos resistente.

Sin embargo los “Niños Dios mexicanos” se pueden reparar más fácilmente que los traídos del lejano oriente.

Lo que sí es 100 por ciento mexicano son las vestimentas. Este año debido a la crisis, aumentaron los costos hasta en un 25 por ciento, según algunos vendedores, quienes tienen precios que van desde los 70 pesos, hasta los 350 pesos.

La tamaliza

Lo que no disminuye son las convivencias familiares o “tamalizas”, las cuales a pesar de los altos costos de los alimentos, siguen arraigada en las familias.

Comerciantes de tamales en un sondeo de Intolerancia Diario, señalaron que en la temporada del 2 de febrero, llegan a triplicar sus ventas.

“En un día normal vendo alrededor de 500 tamales, pero ese día el día de la candelaria se llegaron a vender hasta mil 500, sobre todo el fin de semana después del 2 de febrero”, dijo Augusto Ramos, vendedor ambulante tamalero.

“Tengo personas que me hacen pedidos, ya que el mero día no alcanzan, por eso pues se previenen para pedir los tamales desde antes.”

El tamal que según los arqueólogos pudo ser la primera preparación con masa de maíz en la cultura mesoamericana, posee un uso ritual, además del alimenticio, que sigue vigente hoy día en algunos estados del país.

Las culturas indígenas tenían un gran respeto por la tierra que los alimentaba, así como por el sol, el viento y el agua.

Por ello pedían a los elementos su apoyo para tener un buen ciclo agrícola y les agradecían los frutos de la cosecha. Uno de los alimentos de ofrenda eran los tamales, pues se elaboraban con nuestra planta sagrada.

Varios se utilizaban en los ayunos religiosos, por lo que no podían contener salsa de chile.


Ropones tradicionales

Hay vestimentas muy diversas, que van desde las tradicionales como los del Santo Niño de Atocha, de San Francisco, o El Niño de las Azucenas, hasta las de futbolista, el precio depende de las telas, la talla y los adornos de cada uno.

Sin embargo, la prenda de mayor demanda en el mercado de vestidos para Niño Dios es el tradicional ropón blanco, unas veces de modesto bordado, otras ampón y ostentoso.

También se confeccionan trajes con las vestiduras que usaba el papa Juan Pablo II, o de cabello largo, rizado y castaño con que se distingue al Señor de las Maravillas; todos los santos pueden ser representados en el Niño Jesús el Día de la Candelaria.

Las sillitas también entran en la tradición para sentar a la figura, precios que van desde los cinco pesos la más pequeña, hasta de 85 pesos la de mayor tamaño, muchas de ellas de procedencia china.

La mayoría de las sillas son hechas de madera, las del oriente del mundo son de plástico, además de los canastos blancos, también algunos chinos, donde algunas personas prefieren acostar a sus niños.

La última moda con bases es la de cruz, porque mantiene erguida la figura y permite que el ropón se extienda más libremente, luciéndose la confección del vestido. Pero este accesorio también viene del lejano país.

Las figuras más pequeñas, las de los de nacimientos, son vestidos con los trajes llamados “miniatura”, que apenas se llevan unos centímetros de encaje y tela para su elaboración.

En miles de casas mexicanas y poblanas, el Día de Reyes, la familia y los amigos se reunieron para partir una deliciosa rosca que en su interior tenía uno o más “niñitos” y alguien al encontrarlo en su rebanada, comentó “¡A mí me tocan los tamales!”

El “niño” estaba oculto porque representa al niño Jesús cuando se escondió de los romanos que querían matarlo.

La persona que lo encontró en su sabrosa rebanada, se convirtió en su “padrino o madrina”, así adquiere el compromiso de cuidarlo y representarlo, pero también de hacer una cena con deliciosos tamales, este 2 de febrero.

 
Fe católica

La tradición de los “Niños Dios” va mucho más allá, que recordar el hecho histórico y ofrecer tamales a los invitados.

En la época en que Jesús nació, se acostumbraba que las madres y los niños permanecieran encerrados en su casa durante 41 días, para que la madre pudiera reponerse y purificarse.

Llegada esa fecha los niños eran llevados al templo, junto con una ofrenda que podía ser un cordero, palomas, flores o tórtolas y eran presentados ante los sacerdotes.

Cuenta San Lucas en su evangelio, que cuando María y su recién nacido hijo Jesús entraron al templo, el sabio Simeón, lo tomó en sus brazos y lo bendijo diciendo que “él sería la luz que iluminaría a los gentiles y que sería la gloria de Israel”.

De ahí viene que el 2 de febrero, 41 días después del nacimiento de Jesús, se festeje el día de la Candelaria. El nombre le viene de las “candelas o velas” que representan la luz de Cristo, proclamada por Simeón.