En el marco de la clausura del WorkShop Bioarquitectura, el director de la Licenciatura en Arquitectura de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP), Rafael Cid Mora, afirmó que en el actual mundo global resulta muy difícil impulsar la arquitectura sustentable, y prueba de ello es que en el estado de Puebla se utiliza en un porcentaje mínimo, porque hace falta conciencia y conocimiento de las autoridades gubernamentales y de los desarrolladores urbanos, “cuando son alternativas que se tienen que aplicar para ofrecer a la sociedad mejores oportunidades de desarrollo”.

Al asegurar que en las nuevas tendencias de la arquitectura se utilizan muchos materiales biodegradables, el directivo de la universidad lamentó que en la actualidad existen grandes empresas que facilitan la construcción y lo hacen de forma rápida y económica, pero la ventaja del proyecto que tiene la universidad estatal poblana es la autoconstrucción y la utilización de materiales nobles como el bambú y el adobe, además de los ejercicios sobre techos verdes, “sabemos que de esa forma no se pueden hacer grandes edificios pero sí construir viviendas de calidad y con diseños de vanguardia”.

Cid Mora reveló en entrevista que en la arquitectura actual existen muchos elementos de rescate y de reciclaje, como el PET, que a la fecha ofrece buenos resultados y de calidad, “la ventaja es que son económicos, aunque es complicado impulsarlos a nivel urbano pero se puede utilizar exitosamente en las periferias de las ciudades, donde todavía hay muchas casas de cartón”, pero también son funcionales en las regiones rurales.

Gobiernos no se enfocan en equilibrio sustentable

Desde la perspectiva profesional del director de la Facultad de Arquitectura de la UAP, en la actualidad los órdenes de gobierno municipal y estatal no están enfocados en el equilibrio sustentable entre la arquitectura y los espacios, “yo creo que aquí imperan los materiales prefabricados, esos materiales que por desgracia al degradarse vuelven al ambiente y no se autodestruyen, caducan en un determinado tiempo y regresan a la tierra”.

Y en ese contexto, la bioarquitectura —agregó el director de esa unidad académica de la UAP— no se aplica porque en las ciudades de la actualidad los espacios son muy escasos y no se pueden utilizar materiales sustentables como el adobe, que está comprobado, “quita espacio de terreno hasta por 60 centímetros en cada metro, una gran ventaja, pero se tienen que cuidar los espacios urbanos en que se realiza ese tipo de desarrollo”.