El haberse manifestado contra los presos políticos en un evento del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas le costó a una maestra que fuera removida de su lugar de trabajo, para ser enviada a una zona alejada, en la Sierra Norte.

Silvia Jiménez González es regidora del municipio de Coyotepec y hermana de Heladio Jiménez González, presidente auxiliar de Zoyomazalco; además, es integrante de la Coordinadora Estatal para la Defensa de la Identidad de los Pueblos (CEDIP). 

La docente, que se presentó al medio día de este jueves en las instalaciones de la SEP, en donde señaló que, además de ella, su hermano, quien trabajaba como maestro, fue removido.

La maestra de música acudió el lunes, en su papel de regidora, a un evento del gobernador Rafael Moreno Valle, donde inauguró la ampliación del hospital de dicha comunidad, en el que ni siquiera tenía pensado protestar.

En el momento se le ocurrió, en una hoja de papel, escribir “Registro Civil en los pueblos. Presos políticos, libertad”, subirse a la silla y mostrarlo frente al mandatario estatal.

Fue inmediata la acción de las autoridades, cuyo cuerpo de seguridad del mandatario se le acercó para impedir que se manifestara y quitarle la hoja tamaño carta.

Al negarse y señalar que simplemente se le respetara su libertad de expresión, fue increpada por el delegado de la Secretaría de Gobierno de la zona, quien le señaló que no podía manifestarse.

Finalmente, llegó su presidente municipal, Alfredo Ocaña Rodríguez, quien le pidió que no se manifestara de esa forma porque “iba a molestar el gobernador y los iba a meter en problemas”.

La maestra nunca cedió a la pretensión de que les entregara la hoja, finalmente la guardó, para irse acosada por el personal de gobierno, quienes de inmediato le pidieron, mediante hostigamiento, todos sus datos.

Fue al siguiente día cuando inmediatamente recibió un citatorio para que se presentara en las instalaciones de la Secretaría de Educación Pública (SEP), de la colonia González Ortega.

Sin saber el objetivo, casualmente se encontró con su hermano en la central camionera. También le dijo que había sido citado, sin conocer la causa.

“Mi delito fue manifestarme pacíficamente, no grite, no dije nada, me subí a la silla y mostré mi cartel”, dijo con ojos llorosos en entrevista.
En la dependencia estatal le informaron que iba a ser removida de las tres escuelas en las que imparte clases desde hace 17 años de servicio, ubicadas en Chachapa, Santiano Acatlán y la colonia El Salvador.

Aclaró que su plaza es para tres escuelas al ser maestra de música, a las que acude en distintos días durante la semana.

Ni siquiera las lágrimas doblaron a las autoridades estatales de la orden que tenían de cambiarla de sede, mucho menos la imploración de que no lo hicieran porque es viuda, con un niño de apenas seis años de edad.

La maestra fue enviada a una comunidad de Xicotepec de Juárez. “No puedo irme allá, no pude contener las lágrimas, pero no me hicieron caso”, señaló.

Comentó que inclusive fue privada de su libertad por varias horas en las instalaciones de la dependencia estatal, al ser hostigada para que firmara su cambio de plaza.

“Pedí cambio, pero estoy pidiendo Puebla, no pido tan lejos”, señaló al detallar que en primera instancia recibió apoyo de la sección 23 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), cuyos líderes le dijeron que no firmara.

Sin embargo, al siguiente día los integrantes del sindicato cambiaron de opinión y le dijeron que mejor lo hiciera para no meterse en más problemas.

Señaló que ahora ni siquiera la dejan entrar por sus cosas a las instalaciones educativas donde prestó sus servicios, debido a una orden de las oficinas centrales.

“Considero que es una situación política, porque soy regidora, lo único que hice fue manifestarme, desde ese mismo día fui hostigada, se me vino encima el aparato del Estado”, dijo.

“Ahora corro riesgo, porque no me están mandando a Xicotepec, sino a pueblitos, a mi hermano ya está presentándose hoy en Pantepec, y ya tenía 30 años de servicio en una comunidad de Tepeaca, ya nada más está esperando para jubilarse”, señaló.

Mencionó que, al lavarse las manos, el sindicato, a sabiendas que fue removida por la manifestación, buscará otras opciones de defensa legal.

“Tengo un hijo menor de edad de seis años, tiene ahorita varicela”, señaló al tiempo de mencionar que tendría que dejarlo con familiares si se fuera a la Sierra.

—¿Se arrepiente de haber sacado la pancarta?

—No, porque ese era mi papel, fui nombrada para representar a mi pueblo, salgo de un pueblo y pues no me arrepiento, pero sí tengo miedo.