Las reformas en torno a los salarios mínimos deben considerar estimular la productividad, pues el actual indicador se encuentra por debajo de los umbrales de la pobreza, advirtió el vicepresidente del Consejo de Organismos Empresariales, Cesar Bonilla Yunes.

El salario resulta insuficiente para adquirir tanto la canasta alimentaria como otros bienes que la clase trabajadora requiere, en especial para formar un patrimonio como el caso de la vivienda, transporte o educación, más allá de la oferta oficial, abundó.

Por ello consideró sano que se implementen cambios en la política salarial y laboral del estado mexicano, fomentando unos salarios dignos, que eviten que seamos un estado donde la mayoría de las personas trabaja mucho para seguir siendo pobre.
 
Añadió que el país está inmerso en un ciclo vicioso de desigualdad, falta de crecimiento económico y pobreza, lo cual ha frenado el potencial del capital físico, social y humano de México; haciendo que en un país rico sigan persistiendo más de 53 millones de pobres.
 
El crecimiento económico de México es magro, los salarios promedio no crecen y la pobreza persiste, aunado a que el disparo del valor del dólar con respecto al peso tarde o temprano afectará el poder adquisitivo de la clase trabajadora, pues gran parte de los productos que se consumen son de importación.
 
De hecho la nación está dentro del 25% de los países con mayores niveles de desigualdad en el mundo y es uno de los dos países más desiguales de la OCDE.

Por tanto, recalcó, el tema de la desigualdad extrema se debe poner en la agenda del debate nacional por razones éticas, políticas y económicas.

Las condiciones de desigualdad en el país son tales, que el 1% de la población posee el 43% de toda la riqueza en México.

La desigualdad se ha incrementado con el tiempo: Entre mediados de los noventa y 2010, la desigualdad de ingreso disminuyó, pero en 2014 volvió a repuntar y existe el riesgo de que se agudice por la escalada del dólar frente al peso.

Incluso la desigualdad es mayor a la que había en los ochenta, pues se han estancado las tasas de pobreza en el país, pues sólo el decil más pobre de la población mejoró su ingreso en los últimos dos años, concluyó.