El actor Damián Alcázar, cuya filmografía ha retratado la vida política del país, exhortó a Rafael Moreno Valle, gobernador de Puebla, a “madurar” día a día si es que posee algún tipo de aspiraciones presidenciales porque de otra manera no va a poder, declaró a Intolerancia Diario.
Alcázar —que ha dado vida a personajes memorables como “Carmelo Vargas”— visitó Puebla para promover su obra El Profesor. Pero la rueda de prensa con medios de comunicación se tornó en un conjunto de cuestionamientos sobre la vida política en el estado de Puebla y las polémicas iniciativas de Rafael Moreno Valle como la ley Bala.
El actor de la “Ley de Herodes” afirmó: “Debido a lo que la gente dice y lo que está haciendo. Pues está inmaduro para manejar el estado. Que madure. Que madure día con día”, propuso Damián Alcázar al referirse a Rafael Moreno Valle.
“Y si tiene aspiraciones presidenciales que lo haga mucho mejor porque si no, no va a poder”.
Durante la rueda de prensa, Alcázar definió a Rafael Moreno Valle de la siguiente manera: “Como ciudadano a este mozalbete, a este joven que está al frente de este estado maravilloso que tendría que ser muy sensible, muy inteligente y con una vocación de servicio a los ciudadanos y que por eso fue electo”.
El actor pidió que haya libertad de expresión en Puebla y señaló que no deben existir los presos políticos: “La libertad de expresión debe existir y que los presos políticos no caben en nuestro país”
Sobre la ley Bala, aprobada en mayo del 2014 por la actual legislatura poblana, Alcázar señaló: “Si esa ley es real, de verdad que quien la estipula y la respalda está mal de la cabeza”, sentenció el actor al calificarla de “obscena”.
Damián Alcázar también abordo el caso de Cholula donde el gobierno estatal quiere construir un parque cerca de la zona arqueológica: “acaba con los vestigios de esa región para poner un parque que parece ser va a ser privado cómo a quien se le ocurre hacer negocios sobre eso. Está mal”.

En octubre del año pasado se estrenó La Dictadura Perfecta que los cinéfilos poblanos disfrutaron la dirigida por el cineasta Luis Estrada.
La película de Estrada parece que describe la biografía de varios políticos mexicanos, que encontraran en el corrupto gobernador, Carmelo Vargas, a su epígono, a su cloncito rumbo a Los Pinos, a su alter ego televisado.
La película parece más bien un manual que documenta como los políticos mexicanos, los gobernadores de la provincia mexicana, luego de escándalos de corrupción, pactan con las televisoras para pagarles infames sumas de recursos públicos y catapultarse a la presidencia de la república.
La ambición política del personaje de ficción, Carmelo Vargas, gobernante del PRI en la película, presenta las estrategias de los gobernadores provincianos de cualquier fuerza política PAN, PRI y PRD.
Vargas se queda hasta con la actriz de una telenovela para impulsar su candidatura presidencial.
La receta que aplica el gobernador Carmelo Vargas, sumergido en escándalos de corrupción, es la que han aplicado los gobernadores estatales en México para hacer que la población olvide sus problemas: la imagen del gobernante creada por una televisora, estrategia de comunicación pagada con recursos públicos.
El mundo de la televisión mexicana es desnudado en la película. Los medios electrónicos quedan muy mal parados en la cinta de Estrada.
La película abona a la ficción política pero la cinta de Estrada se acerca más al género de cine documental que al de la ficción política.
La propia realidad nacional con sus Chalchihuapan, sus Acteales, sus Tlalayas, sus Atencos, sus Igualas, supera con creces la historia contada en el filme de Estrada.
Al igual que sucedió en otras películas del mismo corte como La Ley de Herodes (1999), película que despidió todo un siglo de gobiernos del mismo partido, el PRI; un Mundo Maravilloso (2006) en el que con acidez retrata el ambiente del gobierno foxista, y el Infierno (2010) donde Estrada aborda el problema del narcotráfico y la violencia en México, en La Dictadura Perfecta de Estrada, el cineasta vuelve a recurrir a Damián Alcázar —como si fuera su Johnny Depp consentido— para que le de vida al corrupto y autoritario gobernador, Carmelo Vargas.
Durante algunas escenas, cuando el propio gobernador, Carmelo Vargas, intenta convencer en mensajes de televisión que es un político honrado, preocupado por la democracia y por las niñas Garza, secuestradas por un general del ejército, los cinéfilos estallaron en carcajadas.