Les fue negado un amparo a los estudiantes de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP), que fueron detenidos en junio, en víspera de las elecciones federales, acusados de ataques a edificios públicos.

Padres de los estudiantes exigieron a la Procuraduría General de Justicia, (PGJ) frenar la presión en su contra.

Y es dijeron en rueda de prensa, que sus hijos universitarios viven temerosos o en zozobra de que en cualquier momento puedan ser detenidos por elementos de la Policía Ministerial al estar abierto el proceso.

La madrugada del 5 de junio, siete estudiantes universitarios fueron sacados de sus casas por elementos de la PGJ de Puebla, acusados de ser los causantes de atentados a edificios públicos, el 27 de marzo y 1 de junio.

Aunque estuvieron detenidos por varias horas, gracias a la presión social, incluida la misma Universidad Autónoma de Puebla (UAP), fueron liberados, aunque el proceso sigue.

La madrugada del lunes 1 de junio, fueron atacados con bombas molotov los edificios del INE, Secretaría de Economía y un paradero de la Red Urbana de Transporte Articulado (RUTA), causando daños menores.

El 27 de marzo anterior, el grupo anarquista y radical “Reacción Salvaje” habría cometido en Puebla un atentado contra las oficinas de la Junta Local Ejecutiva del INE, como parte de una campaña de "boicot" contra las elecciones.

Las detenciones provocaron una fuerte movilización universitaria durante este viernes 5 de junio, la que llegó incluso a tomar las oficinas de rectoría en Ciudad Universitaria (CU) de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP), en exigencia de su libertad.

Ante la presión, finalmente alrededor de las dos de la mañana del sábado 6 de junio, un día antes de las elecciones federales, fueron liberados los siete estudiantes, aunque con la amenaza de que serían vigilados.
 
SIN AMPARO

Los padres de los jóvenes acusados señalaron en rueda de prensa que sus hijos están atemorizados, no pueden dormir ni estudiar porque tienen miedo de que en cualquier momento los detengan.

Y es que la justicia federal se negó a admitir un amparo a favor de los siete estudiantes, con lo que se les niega su libertad total y la recuperación de  la tranquilidad personal.

Explicaron que solicitaron amparo ante un juez federal para que ya no sean requeridos por la autoridad judicial, sin embargo el juez se negó a aceptar el recurso.

El amparo les fue negado debido a que en el momento de su liberación los obligaron a firmar que acudieron a la Procuraduría General de Justicia (PGJ) de manera voluntaria.

"Lo que se pretende con el amparo es que se dé acceso a la averiguación previa, para que puedan ellos - dado que hubo muchas anomalías en su detención y en el proceso-  presentar las pruebas de descargo pero con la tranquilidad que no va a pasar nada", explicó Miguel Ángel Rosas, uno de los padres.

Afirmaron que las autoridades estatales los andan molestando:  “Para alguien, a quien se metieron en su casa a media noche, los esposaron, los desnudaron y los golpearon, es terrible porque en la noche ya no pueden dormir en paz, porque cualquier ruido piensan que ya vinieron por ellos", dijo Miguel Ángel Rosas Burgess, padre de Arafat.

"Están yendo a clases con miedo y con esa zozobra de que los agarren. Ellos van a sus clases, siguen con su vida diaria, pero con ese miedo tanto de ellos como nosotros. Nosotros suplicamos que se les dé un amparo para que siga la investigación y ellos tengan una tranquilidad", señaló el padre de Dulce Carolina, Antonio Parra Ortega.

Por lo tanto Miguel Ángel Rosas, académico de UAP, anunció que esta situación la denunciarán a nivel internacional, porque les parece injusto el trato que reciben sus hijos.

"Sí tienen una posición crítica nuestros muchachos, pero de allí a que sean violentos hay una gran diferencia”, advirtió.

“Si no nos dan un trato igual, lo vamos a hacer saber a nivel internacional, vamos a recurrir a quien se tenga que recurrir", exclamó el catedrático.

ACUSACIONES Y ATAQUES

Ahora, Carlos Arafat Rosas Burguess, Juan Carlos Tepde Ixtacua, Erick López Cruz, Ana Rosa Zilli Colorado, Axel Jiménez Morillo, Shariff Guerrero Contreras y Dulce Carolina Parra Escalona, viven en total incertidumbre.

Tres de los siete detenidos, Axel, Sharif y Dulce, firmaron como testigos a quienes les armaron sus declaraciones como “comparecencia voluntaria”, mientras que el resto es por orden de presentación con citatorio.

Sin embargo, un comunicado de la PGJ emitido el 6 de junio, señalan a los siete como indiciados.

La única prueba en su contra es una carta que obra en el expediente hecha a máquina en hoja simple, donde supuestamente un muchacho los escucha hablar de las detonaciones que habían realizado.

Por la noche del viernes 5 de junio, en otro comunicado la Procuraduría señaló que siguiendo “datos de inteligencia” se ordenó la detención de los estudiantes de la UAP.

UN CASO DE SIETE

A las 4.30 de la mañana un fuerte ruido en la puerta despertó a Arafat, que lo hizo pararse de un brinco y en menos de dos pasos llegar al marco de la entrada de su recámara.

Inmediatamente al abrir, el cañón de un rifle de asalto es colocado en su rostro con el grito de “Policía Ministerial”, al tiempo que otros encapuchados corrían al cuarto contiguo donde dormía su papá, Miguel Ángel Rosas, quien además es catedrático de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP).

Carlos Arafat Rosas, fue uno de los siete estudiantes de dicha universidad detenidos durante la madrugada de este viernes 5 de junio. El suplicio para todos duró cerca de 24 horas.

Fueron más de 20 policías ministeriales, que irrumpieron en la casa de la 21 Poniente 1914 en la colonia Santiago, en al menos cinco patrullas, tres automóviles y dos camionetas, para sacar al joven estudiante de Sociología.

“Llegaron de manera violenta tronando chapas, estaba durmiendo, me encañonan, someten a mi papá que es diabético y tiene una hernia en el estómago”, dijo en entrevista Arafat.

“No se presentan en ningún momento, sin ninguna orden de aprehensión”, refirió al señalar las armas largas y cortas.

“Cuando abrí mi cuarto me encañonaron con una metralletota”, dijo al referir que posteriormente revisaron cada rincón de su casa en busca de mecheros, gasolina, armas, gas, estopa. “No teníamos absolutamente nada”.

“Se llevan mantas volantes, estuvieron aproximadamente dos horas, mientras me tenían frente a ellos grabando todo el tiempo, agarraron todos los celulares y cámaras, además de que se llevaron mi camioneta”, indicó.

Refirió que ahora su vivienda tiene sellos, por lo que no puede entrar “de hecho no tengo nada de ropa, ni calcetines tengo”.

Señaló que no fue esposado porque estuvo accesible. “Yo no había hecho nada, por lo que no tenía nada que temer, me llevan a la Procuraduría”.

“Cuando llegamos a la Procuraduría, al mismo tiempo llegan dos compañeros sometidos de Sociología, Erick López y Juan Carlos Tepoxtle, los tienen golpeados, ensangrentados, esposados, nos toman fotos”.

Ya en los cuartos de las instalaciones, fueron separados, hasta que llegaron los demás detenidos, estudiantes de la facultad de Medicina, “fueron  tres cateos al mismo tiempo de manera sincronizada”.

Señaló que no hubo amenazas ni mayores problemas con los policías. “Después de media hora de estar revisando me presentaron un orden la cual tenía siete puntos de búsqueda”, dijo.