8 lugares y un pasillo de por medio separaron al rector de la Ibero, Fernando Fernández Font, y a la presidenta del DIF estatal, Martha Erika Alonso de Moreno Valle, en el auditorio Ignacio Ellacurría.
En las antípodas del poder, ambos personajes coincidieron en el abarrotado Ellacurría donde Fernández rindió un informe concentrado en los derechos humanos, el contexto político social y la misión de la educación ignaciana.
Un pasillo separó a Alonso de Moreno Valle del rector de la Ibero. La esposa del gobernador de Puebla llegó al auditorio Ellacurría cuando el académico jesuita ya había ingresado por el pasillo central al auditorio.
La presidenta del DIF estatal y el rector de la Ibero se saludaron a la distancia con tibieza. El anfitrión del informe no se aproximó a saludar a Alonso de Moreno Valle quien acudió por primera ocasión en el rectorado de Fernández Font a su informe de actividades. De lejos, intercambiaron miradas, y con un tímido y distante salud, casi en clave morse, los dos personajes se saludaron.
Estoicamente, la presidenta del DIF estatal escuchó el informe de actividades del rector jesuita que lo mismo criticó al gobierno estatal por la represión en San Bernardino Chalchihuapan en julio del año pasado que abordó la crisis de la clase política. Aunque expresamente no hubo ninguna referencia al esposo de Martha Erika, Rafael Moreno Valle. El rector de la Ibero aludió a la clase política: “El mal uso del poder nos ha puesto a la vista las evidencias para afirmar que gran parte de la clase política mexicana ha extraviado su razón de ser y ha perdido la noción de la ética pública al servicio de los demás”.

La presidenta del DIF estatal abandonó por una puerta trasera el auditorio Ellacurría acompañada de una funcionaria de la institución educativa para abordar su camioneta que ya la esperaba. En tanto, el rector jesuita fue lacónico en sus saludos.