Abandonados por sus hijos, el matrimonio de la tercera edad María del Carmen Flores y Manuel Mirón Cabrera sobrevivían desde hace dos años en una vivienda improvisada con lámina, cartón y block, ubicada en el barrio de San Martín, en Tecamachalco, habitación que era vulnerable al frío y a la lluvia, y además carecían de servicios básicos como energía eléctrica, drenaje sanitario y agua potable. Ambos abuelitos ya tienen problemas de salud, ella ya no puede caminar y peor aún, por su avanzada edad y condiciones, ya no tienen un trabajo que les permita obtener un ingreso económico para subsistir.

Doña Carmen se dedicaba a limpiar casas, anteriormente vivía en el terreno de una sobrina pero ésta tuvo que venderlo y tuvieron que abandonar el inmueble; tiempo después, su esposo consiguió un pequeño predio ubicado en la cima del barrio de San Martín, en donde construyeron una pequeña vivienda que en días de lluvia se inunda, en época de frío ni las cobijas ayudan y además tienen que lidiar con roedores que se comen lo poco que llegan a conseguir.

El cuarto es estrecho, sólo hay una cama, dos sillas y una mesa; la vivienda huele a humedad, en el piso se observa una olla con restos de comida. La señora Carmen se apoya en dos palos de madera que utiliza como bastones, se queja del dolor de sus rodillas, es evidente que le cuesta trabajo caminar y sostenerse. 

“Tengo tres hijos y sólo dos me llegan a ver, aunque tiene mucho tiempo que no sé nada de ellos, de mi hija no sé nada, mi esposo es el que me ayuda, el que me ve, me hace de comer. Yo ya no puedo trabajar, me cuesta trabajo caminar, me tienen que sacar en una silla cargando, así que mejor ya no salgo”, comenta triste doña Carmen, pues desde hace dos años que sus dolencias ya no le permiten salir de su pequeña vivienda. 

Un cambio de vida

Doña Carmen relata que fue a ver al alcalde Inés Saturnino López Ponce, a quien la había solicitado el apoyo para que le hiciera un cuarto digno. “Un día, el presidente vino y vio cómo vivíamos y me prometió que me construiría una casita, su esposa ha venido a dejarme despensas, hasta nos han traído un doctor y medicinas”.

Y es que pese a que llegan a tener el apoyo de algunos vecinos que se han solidarizado con ellos, con agua potable y luz eléctrica, otros se negaron a darles el paso del drenaje sanitario.

Luego de que el edil de Tecamachalco sometió a aprobación, en Cabildo, para la edificación de dos habitaciones para el matrimonio de abuelitos que viven en extraña pobreza, se procedió a la construcción de dicho inmueble.

En días pasados, doña Carmen y su esposo, Manuel Mirón, recibieron en manos del edil Inés Saturnino; la titular del DIF Municipal, Guadalupe González Martínez; regidores y funcionarios del ayuntamiento, su nueva vivienda, que consta de dos cuartos, un baño y una letrina, con lo que se busca que vivan en condiciones más dignas. 

“Nos han cambiado la vida, ya no padeceremos fríos ni nuestra casa se inundará en días de lluvia, ya tenemos lo necesario para vivir mejor”, manifestó emocionada doña Carmen tras recibir su casa.