Para contribuir a la mitigación del cambio climático a través de la plantación de bambú en 350 hectáreas del municipio de Hueytamalco, Puebla, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), a través del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), y la empresa Volkswagen de México, firmaron un convenio de colaboración.

Alberto Jiménez Merino, Delegado en Puebla de la SAGARPA, informó que la empresa automotriz aportará 1.2 millones de dólares para desarrollar este proyecto, en lo largo de 6 años, lo que permitirá detonar el desarrollo económico y social de la Sierra Nororiental, debido a que esta planta, además de apoyar al tema ambiental, aporta grandes beneficios económicos a las zonas productoras.

“Después de las intensas lluvias que se presentaron en 1999, y que tuvieron como consecuencia el desbordamiento del río Apulco, se instaló una cortina protectora  en la localidad de Colonia Morelos, la cual para proteger a la población de desbordamientos posteriores. Esta acción trajo consigo el interés por sembrar esta planta en la región de manera comercial”, dijo.

El funcionario del Gobierno de la República señaló que el bambú, conocido también como el “acero vegetal”, contribuye a mejorar las condiciones del medio ambiente debido que su hábito de crecimiento permite retener eficientemente el suelo y el agua, lo que ayuda como barrera para evitar la erosión de laderas en las partes altas de las cuencas y es el mejor protector de las tierras ubicadas a la orilla de barrancas y ríos. Además, este tipo de plantaciones, capturan hasta 30 toneladas de bióxido de carbono (CO2) por hectárea al año, es decir, cuatro veces más que las plantas más eficientes de este tipo.

“Estas características del bambú, nos permitirán contribuir a mejorar un poco de nuestro medio ambiente, el cual debemos mejorar para heredarle a nuestros hijos, a nuestros nietos, a nuestras generaciones futuras, un mundo mejor del que nos tocó vivir a nosotros.” destacó.

Por su parte, Luis Fernando Flores Lui, Director General del INIFAP, destacó que este convenio no sólo es parte de un protocolo empresarial a favor del medio ambiente, sino que es una fuente generadora de desarrollo social que impulsará la economía regional debido a que no sólo se generarán empleos para los responsables de cultivar y cosechar el bambú, sino también  para la industria que se desarrollará como consecuencia de ello.

Cabe señalar que el bambú madura en tan sólo 4 años desde plantación hasta su cosecha y debido a su resistencia y estructura, permite incorporarse al mercado de la construcción para la elaboración de viviendas, puentes, edificios, a bajo costo, pues disminuyen los precios hasta en un 40 por ciento en comparación con el material tradicional.

Por sus características de ligereza y resistencia, el bambú tiene más de 3 mil usos documentados, principalmente en la elaboración de muebles, artesanías, papel, alimentos, textiles, y carbón, entre otros, razón por la que el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo lo denominó en 2007 como la Planta del Milenio.

En México, el acero vegetal es una alternativa para aumentar la rentabilidad del campo pues prolifera en las regiones tropicales semicálidas y templadas que en conjunto, representan el 36 por ciento del territorio nacional.

A nivel mundial, los principales países exportadores de bambú son China y la India, ambos controlan al rededor del 80 por ciento de la producción mundial.

Por su parte, China, Taiwán, Tailandia, Sudáfrica, Israel, Indonesia y Japón son predominantemente los que exportan el bambú como materia prima y Estados Unidos es uno de los mayores consumidores de bambú, sus importaciones alcanzan más de tres millones de dólares anuales. 

Sin embargo, México aún no cuenta con una producción comercial suficiente que garantice una oferta mínima capaz de satisfacer mercado alguno, ni propio ni externo. De ahí la importancia del impulso productivo al bambú en Puebla.