Desde el primer minuto de este viernes los precios de la gasolina y el diesel en México disminuyeron; así mismo las tarifas eléctricas que pagan los hogares se reducen 2%, informó la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

El precio de los combustibles en el país entra en una nueva fase donde paulatinamente los consumidores van a pagar por el producto de acuerdo a las condiciones del mercado y no por una tarifa fijada por el gobierno federal.

Hasta el 31 de diciembre de 2015, el precio de la gasolina Magna es de 13.57 pesos por litro, el de la Premium es de 14.38 pesos, y el del diesel es de 14.20 pesos.

Con la nueva modalidad, los precios de estos productos se cotizan desde ayer 1 de enero en 13.16 pesos por litro, en el caso de la Magna; 13.98 pesos, en el de la Premium, y 13.77 pesos, del Diesel.

Después de enero, la Secretaría de Hacienda va a revisar cada mes el precio, según el comportamiento del mercado, sin embargo se informó que los precios de los combustibles se mantendrán en los siguientes límites:

En el caso de la Magna, el precio mínimo en 2016 será de 13.16 pesos por litro, y el máximo que puede alcanzar es de 13.98 pesos.

En la Premium, el mínimo es de 13.95 pesos por litro, y el máximo al que puede llegar es de 14.81 pesos.

El diesel tiene un piso de 13.77 pesos por litro, y un techo de 14.63 pesos.

Para la frontera norte del país se mantiene un esquema de homologación de precios. Esto significa que las cotizaciones en esas estaciones son más parecidas a las del mercado estadounidense, para ofrecer el producto a importe competitivo.

La expectativa es que para 2017 la banda en la que puede fluctuar el precio de los combustibles sea más amplia, y para 2018 se libere por completo la cotización del producto.

Este proceso forma parte de la reforma energética, que contempla que desde el 1 de enero de 2016 entren más competidores al mercado.


El dato

El hecho de topar un monto máximo –en el caso de las gasolinas- busca evitar que si hay un incremento de las cotizaciones elevado esto no perjudique el bolsillo de las personas, pero implica que si hay una disminución importante el consumidor no se beneficie en proporción mayor.