El arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, se refirió a los crecientes asesinatos de mujeres en el territorio poblano y aseguró que se trata de una pena. Ante ello pidió a la sociedad y a las instituciones trabajar en conjunto para frenarlos.

Desde las familias, escuelas y la iglesia se debe trabajar en reforzar los valores, elemento que puede coadyuvar a una mejor convivencia entre los diferentes sectores de la sociedad, señaló el arzobispo poblano este viernes, minutos antes de que se conociera el cuarto homicidio de una mujer en el territorio poblano en lo que va de este mes.

Sánchez Espinosa enfatizó que para revertir los asesinatos de las mujeres, es fundamental trabajar en los valores y hay que hacerlo “también desde el resto de las instituciones de la sociedad actual”.

Ante los llamados feminicidios en el Estado de Puebla, el arzobispo de la arquidiócesis de Puebla, dijo que la iglesia católica poblana reitera su llamado a todos los sectores de la sociedad, para tomar mayor conciencia del respeto a la vida de sus semejantes.

Aseguró que “la vida de cualquier persona siempre es sagrada y hay que respetarla, pero además, todos debemos de trabajar para que estemos en paz, para que en Puebla haya seguridad, hay que trabajar para una Puebla tranquila y segura”.

Pide a las autoridades mayor combate al robo de combustible

En otro tema de inseguridad, el arzobispo poblano, señaló que ante el creciente robo de combustible en diferentes regiones de la entidad, las autoridades deberán frenar esos acontecimientos.

"Nuestras autoridades tendrán que estar atentas a ese tipo de delincuencia que se está dando en muchos lados y Puebla no es la excepción”, porque es un problema que se debe combatir desde la autoridad.

Víctor Sánchez Espinosa, informó que el pasado jueves, visitó los municipios de Palmarito, Quecholac y de Palmar de Bravo y se percató que esa zona está difícil en el tema del robo de hidrocarburos de PEMEX. 

La visita del jerarca se realizó un día después del enfrentamiento que por segunda ocasión se presento en Palmar de Bravo entre chupaductos y elementos del Ejercito Mexicano; la noche del 19 de enero y en las primeras horas del miércoles 20, seis militares fueron retenidos y desarmados por los delincuentes. Fue necesario que más de un centenar de castrenses entraran al territorio para “rescatar” a sus compañeros.