El presidente de la república mostró calidez hacia la senadora de la república, Blanca Alcalá Ruiz. 

Una vez que pasaron los discursos engolados del presidente de la república saludó a los legisladores del PRI y delegados federales por Puebla. Enrique Peña Nieto abrazó con afecto a la senadora por Puebla. Cuando Peña Nieto saludaba a la senadora, la tomó del hombro, sostuvo por unos momentos su mano en el hombro de la senadora mientras la senadora colocaba su mano izquierda en el antebrazo de Peña Nieto, le acarició la palma de la mano al presidente y ambos personajes se despidieron con besos en la mejilla. 

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Pero antes de hacerlo, Alcalá fijó su mano sobre la espalda de Peña, colocó su cara a un costado del rostro de Peña y le musitó unas palabras a Peña inclinándose casi hasta recaer en el hombro del presidente de la república. 

Testigos de este encuentro fueron el exdiputado, Enrique Doger; el subsecretario de la Sedatu, Carlos Lastiri Quirós; la senadora de la república, Lucero Saldaña  

El escenario tras la inauguración del hospital de traumatología se dividió entre los priistas que buscaban tomarse fotos con Blanca Alcalá, los delegados que querían la selfie con Peña Nieto y el gobernador de Puebla que quería también aparecer en la foto con el presidente. 

En el recorrido, entre las vallas al inicio y al final de la ceremonia de inauguración ya sin discursos pomposos, Peña y Moreno Valle guardaban cierta distancia. 

El gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, quedaba siempre atrás del presidente de la república. Enrique Peña Nieto se acercaba a las vallas vigiladas por el Estado Mayor Presidencial. Los militares se colocaban estratégicamente para escudriñar los movimientos de las personas.

Peña Nieto, con una práctica envidiable de pop star post-nacionalista, tomaba los celulares de las personas que lo saludaban, estiraba su brazo, sonreía y se tomaba una fotografía con enfermeras, doctores, trabajadores de salud. En el camino, el presidente de la república saludó a los delegados federales del gobierno de la república y también a diputados locales cuyas fisonomías se transmutaban al cruce del presidente.

Peña y Moreno Valle conversaron por algunos momentos pero la mayor parte del tiempo el presidente se concentró en la tarea de saludar a los trabajadores de la secretaría de salud, a funcionarios y a diputados del PRI.

En un momento de su recorrido el presidente Peña Nieto se encontró con la senadora de la república, Blanca Alcalá Ruiz, virtual candidata del tricolor a la gubernatura. Los únicos dos personajes con quienes los priistas querían tomarse fotos (selfies) en la inauguración del hospital eran el presidente de la república y la senadora, Alcalá Ruiz. 

Durante su discurso, Peña Nieto no hizo ninguna referencia o guiño hacia la senadora o al proceso electoral que se avecina para renovar la gubernatura de la entidad. Pero al final del acto saludó afectuosamente a Alcalá.

Rafael Moreno Valle, quien caminaba algunos pasos atrás del presidente de la república, parecía desconcertado buscando a quién saludar. 

Peña Nieto adelantó sus pasos -y en un momento se alzó sobre una valla para saludar a los asistentes, con gestos prediseñados sonreía a las fotos -  lo cubría una cortina de elementos del estado mayor presidencial que filtraban a los que se acercaban al presidente. La descortesía del presidente con su anfitrión estatal intentaba delimitar los espacios de poder entre uno y otro político. 

En el presidium el presidente de la república no se sentó junto al gobernador de Puebla, como ha sucedido en otras ocasiones. Mediaba entre el presidente y el gobernador otra persona. Una enfermera de los servicios de salud separaba a Peña Nieto de Rafael Moreno Valle. Y en la lucha por las interpretaciones políticas la distancia entre Moreno Valle y Peña Nieto semejó una lejanía política en año electoral. 

Antes de la ceremonia de inauguración a la llegada del presidente tampoco se mostraron muy cercanos Peña y Moreno Valle. 

El helicóptero presidencial arribó al hospital de Traumatología. Quienes aguardaban al presidente de la república eran el presidente del tribunal superior de justicia, Roberto Flores Toledano; el diputado del PAN y presidente de la junta de gobierno, Jorge Aguilar Chedraui y el presidente municipal de Puebla, Antonio Gali. Acompañaba al presidente el gobernador de Puebla. 

El alcalde le estrechó la mano al presidente de la república. Ambos personajes cruzaron miradas por unos segundos. 

Mientras en las instalaciones del hospital se celebraba la ceremonia de inauguración del hospital de Traumatología en los alrededores del nuevo hospital se habían desplegado vallas metálicas para impedir el paso a los ciudadanos y debajo de los puentes se encontraban elementos de seguridad estatal con escudos y cascos. 

A la hora de los discursos, el primero en hablar, fue el gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle. El gobernador de Puebla le dedicó un espacio a explicar el porqué del nombre del hospital que lleva el nombre de su abuelo el doctor y general, Rafael Moreno Valle, homónimo del gobernador salvo en su apellido materno. 

Este no es el único inmueble que lleva el nombre de algún miembro de su familia. Un hospital en Tulcingo del Valle lleva el nombre de su abuela. 

Moreno Valle afirmó que su abuelo, quien tiene 98 años, convalecía de una neumonía por lo cual afirmó: “Quiero agradecer a título personal las atenciones con las que siempre nos ha distinguido.”.

Pero en lo que sí fue generoso el presidente con el gobernador de Puebla fue en señalar que el nombre del hospital se daba en honor a su abuelo. Fuera de esta referencia pública la distancia se mantuvo.