El 'número dos' de Estado Islámico, Abd al Rahman Mustafa al Qaduli, ha muerto durante una ataque aéreo de Estados Unidos efectuado este mes en Siria, según el Departamento de Defensa de Estados Unidos.
"Estamos eliminando sistemáticamente al gabinete del Estado Islámico (ISIS). De hecho, las Fuerzas Armadas estadounidenses han matado a varios terroristas clave del ISIS esta semana, incluyendo, creemos, a Haji Imam, que actuaba como ministro de finanzas y era responsable de algunos asuntos externos y tramas (terroristas)", ha asegurado este viernes el secretario de Defensa, Ash Carter, en rueda de prensa.

 

 

 

 

Carter se refirió a al Qaduli por uno de sus apodos y lo describió como un terrorista "bien conocido", responsable de tramas fuera de Siria e Irak. Preguntado por la relevancia de la supuesta muerte del terrorista, Carter admitió que "los líderes pueden ser reemplazados". "Sin embargo, esos líderes han estado durante un largo tiempo. Son superiores, están experimentados", agregó.

Ni Carter ni el jefe del Estado Mayor Conjunto de EE UU, general Joseph F. Dunford, ofrecieron más detalles de la operación, que según medios estadounidenses habría tenido lugar en Siria. Según fuentes de la cadena CNN, el ataque fue ejecutado por fuerzas especiales estadounidenses en ese país y Estados Unidos seguía los movimientos del terrorista desde hacía tiempo.

Sucesor directo de Al Bagdadi

Al Qaduli era uno de los cuatro líderes "clave" del Estado Islámico para Estados Unidos, que ofrecía hasta siete millones de dólares por información relacionada con él. El Departamento de Estado lo describía como "un líder del EI que volvió a unirse al grupo" en Siria "después de su salida de prisión a comienzos de 2012".

También conocido como Abu Ala al Afri, nacido en Mosul (Nínive, Irak) era considerado el sucesor directo del máximo responsable de Estado Islámico, Abú Bakr al Bagdadi, aunque expertos en Estado Islámico creen que su pasado turcomano jugaba un factor importante en contra de la sucesión.

Sin embargo, era tal la extraordinaria capacidad táctica demostrada por Al Qaduli —quien colaboró en Afganistán a las órdenes del fallecido líder de Al Qaeda, Osama bin Laden— , que muchos coincidían en que no habría demasiados reparos en el seno del grupo a la hora de coronarle como sucesor en el caso de que Al Bagdadi falleciera. Estados Unidos ofrecía hasta siete millones de dólares por información relacionada con él.