En junio de 2005 Juan Gabriel fue detenido por evasión fiscal cuando aterrizó en su querida Ciudad Juárez. Su avión viajaba desde Paraguay, donde había dado una presentación. Cuando la nave tocó pista, las autoridades lo trasladaron a prisión. La enésima detención en México de un artista por problemas fiscales se convirtió en esta ciudad de Chihuahua en un asunto de gobernabilidad. La gente salió a las calles a formar cadenas humanas para protestar. El alcalde organizó una colecta con empresarios locales y reunió 400.000 dólares para pagar la fianza. Después de ocho horas retenido, el presidente municipal sacó al cantante de la cárcel en la madrugada y lo llevó directamente a las instalaciones de la Feria para ofrecer un concierto. Al llegar, Juan Gabriel tomó el micrófono y, antes de cantar por tres horas hasta el alba, dijo: Gracias por tanto amor.

Este lunes Juan Gabriel será abrazado una última vez por el cariño de sus miles de seguidores. Las cenizas del cantautor fallecido el domingo 28 de agosto arribarán desde Ciudad Juárez poco después de la una de la tarde. El cortejo fúnebre recorrerá Circuito Interior, Viaducto y Eje Central, avenidas de la Ciudad de México, hasta llegar al Palacio de Bellas Artes, un recinto que se rindió a los pies del artista en vida y donde se despide a los iconos culturales mexicanos. Ahí se han hecho los funerales de Octavio Paz, Rufino Tamayo, Mario Moreno Cantinflas y María Félix, entre otros. La última gira de Juan Gabriel también tendrá nombre. La Secretaría de Cultura ha nombrado al homenaje Amor eterno.

Las autoridades de la capital esperan una gran asistencia a despedir al Divo de Juárez, un hombre que vendió más de 250 millones de discos y una de las figuras musicales más queridas. Es probablemente el último gran cantante popular que ha tenido México. Podría figurar al lado de otros dos inmensos como Agustín Lara y José Alfredo Jiménez, considera el reputado compositor de música de cámara Mario Lavista, miembro del Colegio Nacional.

Juan Gabriel podría figurar al lado de otros dos inmensos como Agustín Lara y José Alfredo Jiménez

El Palacio de Bellas Artes abrirá sus puertas a las tres de la tarde. Desde la madrugada cientos de personas hicieron una fila ante el monumental edificio de mármol blanco para guardar un lugar y ser los primeros en despedir a Alberto Aguilera Valadez. El Gobierno ha colocado 12 pantallas gigantes en la Alameda, el parque vecino al palacio, donde se podrá seguir en alta definición las actividades del homenaje.

Los músicos de Juan Gabriel y el Mariachi de mi Tierra acudirán al homenaje. También habrá presentaciones del tenor Fernando de la Mora, la Sonora Santanera, Aída Cuevas, Lucía Méndez y Pablo Montero. Más de 1.200 policías vigilarán los dos días de homenaje, hasta el martes 6 de septiembre. El Gobierno de la Ciudad de México recomienda arribar al Centro en transporte público, no llevar bebidas embriagantes ni fuegos pirotécnicos y portar una identificación.

Alberto Aguilera nació en Parácuaro, Michoacán. Fue el décimo hijo de un humilde matrimonio entre un campesino y un ama de casa. Tras la muerte del padre su familia viaja a Ciudad Juárez. Allí, el menor fue dejado por su madre en un internado porque la vida no le daba para criarlo a él y a sus cinco hijos. Este fin de semana, Juan Gabriel fue despedido por miles de personas en la ciudad fronteriza. Un mar de gente se formó a las puertas de la mansión de la avenida 16 de septiembre, la casa que el artista compró a su madre cuando comenzó a despuntar en la farándula. Esa casa, la misma que su madre limpiaba en aquellos primeros años difíciles en Juárez, será la que reciba las cenizas del cantante tras el homenaje en Bellas Artes. La urna será depositada en la chimenea y las puertas de la residencia serán abiertas para convertir la mansión en un museo que rinda tributo al icono de la canción popular mexicana.

Que Juan Gabriel sea despedido en Bellas Artes guarda una fina ironía. Cuando el joven de provincias e iletrado —leer me parece aburrido…nunca he leído un libro, dijo en los años 80— comenzó a tener éxito abarrotó estadios, palenques y cabarets en todo el país y en el sur de Estados Unidos. Le tomó 19 años conquistar el único espacio que se le negaba: Bellas Artes. El sitio era visto como un templo de la música culta. Tras una polémica que incluyó la protesta de los cantantes de ópera y las resistencias de los sectores conservadores y homófobos, Juan Gabriel lo llenó en 1990 con música ranchera, mariachi, baladas románticas, rumba flamenca y mariachi sinfónico. El concierto quedó en la memoria de los mexicanos. Hemos aprendido que México es un país mejor si es incluyente; que la riqueza de México reside en la diversidad de sus expresiones culturales, afirma el ministro de Cultura, Rafael Tovar, a EL PAÍS. Este lunes Juan Gabriel volverá a llenar el espacio con su ausencia.