En América buscan entrenador para salvar su campaña del centenario, pero a Coapa no cualquier estratega puede llegar. Históricamente en el club azulcrema le han abierto las puertas a directores técnicos reconocidos en México y/o en el extranjero, muchos de ellos con títulos que los avalen o al menos un estilo ofensivo y finales en su historial, porque de acuerdo a leyendas de esa institución, Águilas siempre debe ser ofensivo y espectacular.

Además, consentidos del equipo azulcrema como Luis Roberto Alves Zague señalan que para llegar a entrenar a los capitalinos se debe tener un estilo de juego, situación de la que se careció con Ambriz, quien no tenía variantes, y personalidad, virtud que de acuerdo a Héctor Miguel Zelada, figura de la institución en la década de los 80, permitiría a cualquiera terminar de tajo con la indisciplina que nunca pudo solucionar Nacho.

Si bien en las últimas horas el nombre de Rubén Omar Romano ha cobrado fuerza para suceder a Ignacio Ambriz, El Economista te presenta las cualidades que debe cumplir un entrenador para poder aspirar a sentarse en el banquillo que dejó vacante Nacho, y que desde el 2011, año en que Peláez llegó al club, a excepción de Ambriz, se habían cuidado para darle a un entrenador la responsabilidad de dirigir al equipo.

Antes de la elección del quinto estratega de la era Peláez, hombres como Carlos Reinoso, leyenda viva del americanismo, han sentenciado qué cualidades debe cumplir el próximo hombre que lleve las riendas de Águilas. El equipo América tiene que proponer desde el primer minuto en cualquier cancha; tiene que tener un pensamiento para dar espectáculo en cualquier cancha, sentenció el Maestro, que en la temporada 1983-84 llevó al club de sus amores al título.

Piojo, primer DT de la era Peláez

Tras tomar a un equipo en crisis a final del 2011, Ricardo Peláez apostó por entrenador, que si bien no había ganado títulos ya sabía lo que era dirigir finales y mantener un vestidor sano repleto de figuras, como lo hizo en su paso por Monterrey. Miguel Herrera fue el elegido y en plena presentación el directivo dejó claro por qué lo llevaba: El escenario ideal, y es la meta más alta, es ganar, jugar bonito y quedar campeones, es el sueño de todos.

Con el Piojo los resultados fueron inmediatos, América jugó un futbol ofensivo y en el primer semestre de la nueva era fue semifinalista, con la virtud de haber regresado a gran parte de su afición al estadio.

Tres torneos después Herrera consiguió el campeonato tras vencer a Cruz Azul en el 2013 para luego ir a dirigir a la Selección.

Fue Antonio Mohamed quien relevó a Herrera. El Turco tomó el puesto ya con un título de Liga MX al frente de Xolos y con una Copa Sudamericana ganada con Independiente; Con Águilas colaboró con un campeonato de Liga en el 2014. Tras el breve paso del ahora DT de Monterrey con los azulcremas, le abrieron las puertas a Gustavo Matosas, uruguayo que llenó el ojo de la afición al frente de León, conjunto que llevó al bicampeonato. Con los americanistas festejó la Concachampions.

Fue después el turno de Ambriz, estratega que desde su presentación fue señalado como un técnico de perfil bajo, cuestionado por su falta de experiencia y su estilo de juego. El América necesita de un estilo de juego que hoy no tiene, hay que decirlo abiertamente, porque si cuentas con variantes puedes encontrar soluciones durante un mismo partido, explicó Zague, quien si bien aceptó que Nacho tiene condiciones para dirigir en Primera, América le quedó grande.

Mientras se anuncia al nuevo entrenador, Ricardo Peláez y compañía deben tener claro que hombres como Manolo Lapuente, Alfio Basile, Miguel Ángel el Zurdo López, Miguel Herrera, Matosas, Mohamed, entre otros, que dejaron copas en sus vitrinas, ya contaban con una trayectoria destacada que los avalaban.

Por ahora Rubén Omar Romano parece llevar la delantera para llegar al banquillo; el DT argentino practica un futbol ofensivo, requisito que las leyendas han dejado claro que se debe de cumplir, y ha llevado a Morelia y a Santos a dos finales, quedándose a un paso del título, situación que espera cumplir en América, si terminan por darle la oportunidad.