Quien no deja de hacerle la vida imposible a Mikel Arriola del IMSS y a su equipo en Puebla es Baxter, bajo el mando de José E. Almeida y que en México dirige el colombiano Jaime Alberto Upegui. Es paradójica esta práctica de Almeida, ya que mientras un antecesor, Harry M. Kraemerescribe el libro “Alcanzar la Excelencia” en donde habla del liderazgo con base en ética y valores, el nuevo dirigente de Baxter hace todo tipo de trampas en México para ganar licitaciones sobregiradas.

En el caso especial de Puebla, Baxter perdió el año pasado una licitación para el servicio de diálisis a los pacientes del Seguro Social, debido a sus malas prácticas y a que trata de presionar al gobierno para que le devuelva el contrato por el servicio, que cobra mucho más caro que la competencia.

Para tratar de recuperar el contrato, primero asustó a los pacientes al hablar mal de los productos de la competencia, después contrato a un grupo de agitadores profesionales (conocidos por los propios periodistas y el gobierno de Puebla por sus prácticas marrulleras), después se alió a un grupo político llamado Movimiento Alternativa Social (MAS) manejado por dos personas de mala reputación y, por último, presiona a Mikel Arriola para que cambie a su equipo en Puebla y para que le regresen el contrato.

La manifestación más reciente, en donde participaron los agitadores y los miembros del MAS, se desarrolló el lunes pasado en el centro de Puebla y en dicho acto acusaron al IMSS de “poner en riesgo la vida de los pacientes” por no entregarles productos de Baxter, no de cualquier laboratorio sino especialmente de la firma Baxter.

Ésta es una práctica común de la empresa de José E Almeida en México, que cuando pierde trata de arrebatar. Pero lo peor de todo en su nueva campaña es que ataca directamente al IMSS y a sus dirigentes en forma directa.

Lo único que logrará con esta política de ataque a las instituciones simplemente es que le prohíban participar en nuevas licitaciones públicas y como la nueva política del IMSS es transparentar todos los contratos a través de licitaciones públicas abiertas, Baxter se quedará fuera del sector público nacional.

Ahora mismo ya se estudia desde el punto de vista legal por parte de las autoridades la forma en que se debe tratar a esta empresa desleal con el Sector Salud nacional y con las instituciones de las cuales vive en nuestro país.

El tema es tan delicado que pronto llegará a los mercados financieros de Nueva York, por prácticas anticompetitivas en donde opera la empresa y el ejemplo más claro es la política desleal que realiza en México para mantener sus privilegios.