Para los amantes del ballet, la compañía de danza Antoinette ofrecerá tres funciones del clásico El lago de los Cisnes, la primera gala será hoy viernes a las 19 horas, la segunda el sábado a las 18 horas y la última el domingo a las 12 horas. La sede, el Auditorio de la Reforma con entrada libre.

Cabe destacar que la compañía de Ballet, a cargo de su directora Ivonne Robles, estará acompañada de la Filarmónica 5 de Mayo, dirigida por el maestro Fernando Lozano, por lo cual el público, disfrutará en vivo de más de 120 artistas en escena que serán los encargados de transportar a los presentes a la magia de este clásico de Piotr Ilich Tchaikovsky.

 

De la historia

Esta transcurre entre el amor y la magia, enlazando en sus cuadros la eterna lucha entre el bien y el mal. La obra cumbre del ballet clásico sumerge al espectador en un inolvidable cuento de hadas, donde la joven reina Odette es víctima del hechizo del terrible brujo Von Rothbart, que la convierte en cisne y únicamente le permite adoptar forma humana durante la noche. El hechizo se romperá si alguien que no ha amado antes se enamora de ella.

Dividida en cuatro actos, el prólogo lleva al Bosque Oscuro, donde se verá la transformación de la princesa Odette, convertida por primera vez en cisne. En el primer acto, el príncipe Sigfrido celebra su vigésimo primer cumpleaños con sus amigos y campesinos en uno de los jardines de palacio. Las diversiones son interrumpidas por la reina madre, para recordar a su hijo que la noche siguiente deberá escoger una esposa durante el baile real de celebración, donde estarán invitadas jóvenes hermosas de la comarca y el príncipe deberá elegir a una de ellas como futura esposa. Esto causa una gran melancolía en Sigfrido, por lo que su amigo Benno y el tutor tratan de levantar su estado de ánimo y sugieren una partida de caza de cisnes.

El segundo acto, Sigfrido se ha separado de sus amigos. Llega al claro junto al lago, mientras que una bandada de cisnes se posa cerca. Él apunta con su ballesta a los cisnes, pero se queda helado cuando uno de ellos se transforma en una hermosa doncella y princesa llamada Odette. Al principio ella está aterrorizada, pero él promete no hacerle daño. Entonces ella le cuenta que es la reina cisne Odette y es víctima de un terrible hechizo lanzado por Rothbart, el malvado brujo.

En el tercer acto se celebra la fiesta en el castillo donde Sigfrido deberá elegir esposa, pero se queja de que él no ama a ninguna de las doncellas presentes. Él piensa en Odette. En ese momento el maestro de ceremonias anuncia la llegada de un noble desconocido y su hija; el barón y el malvado brujo Rothbart que llega disfrazado a la fiesta con su hija, la malvada bruja Odile, convertida en Odette, para que para Sigfrido crea que es ella y le pida matrimonio, pero Sigfrido se da cuenta de su terrible error y abatido por el dolor, corre desesperado hacia el lago.

En el último acto, a las orillas del lago las jóvenes cisnes esperan tristemente la llegada de Odette. Ella llega llorando por la traición de Sigfrido y les cuenta los tristes acontecimientos de la fiesta en el palacio. Las doncellas cisnes tratan de consolarla, pero ella se resigna a la muerte. Entonces aparece Sigfrido implorando su perdón. Ella lo perdona y la pareja reafirma su amor, pero Rothbart aparece e insiste en que Sigfrido cumpla su promesa de casarse con Odile, después de lo cual Odette se transformará en un cisne para siempre. Sigfrido y Odette luchan contra él, pero todo es en vano, pues el maleficio no puede ser deshecho. Sigfrido elige morir junto a Odette, así que los dos enamorados se suicidan lanzándose al lago.

 

El dato

La gala, es una de las obras más famosas, se estrenó en 1877, siendo creación de Piotr Ilich Tchaikovsky. En la producción original la coreografía fue creada por Julius Reisinger. El libreto escrito por Vladímir Petróvich Béguichev y Vasily Geltzer, basándose en el cuento alemán Der geraubte Schleier (El velo robado), de Johann Karl August Musäus. Su primera presentación no fue muy aceptada; sin embargo, el 15 de enero de 1895, con la nueva coreografía de Marius Petipa y de Lev Ivanov, la obra logró un gran éxito en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo. Actualmente es una de las piezas más importantes que no pueden faltar en el repertorio de todas las compañías del mundo.