Hacinamiento de decenas de animales, un aviario sin aves y la desaparición del equipo tecnológico de la Casa de la Tierra, fue detectado por ecologistas en Flor del Bosque.

Estas fueron algunas de las irregularidades donde hay aves como halcones conviviendo cara a cara, además de cola roja, búhos, chachalacas y cuervos que habitan juntos en grupos de hasta cinco ejemplares.

Además, mamíferos como los monos araña, el coyote y el jaguarundi están confinados en jaulas con piso de cemento, apenas cubiertas por una delgada capa de tierra.

Ambientalistas intentaron ingresar al aviario de Flor del Bosque, pero el sitio estaba cerrado y personal a cargo dijo que la jaula ni siquiera estaba lista para ser visitada.

La activista y periodista ambiental Pame Tajonar, criticó la zona remodelada de Flor del Bosque, al publicar en su muro de Facebook imágenes de algunas de las aves.

Señaló que en el recorrido por el parque recreativo, desconocen si las aves son sobrevivientes al ecocidio del exaviario de Puebla.

Reveló que sostuvieron una plática con la delegada de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), Laura Zapata, para junto con personal de la dependencia, regresar la próxima semana.

“Lo que sí es cierto es que de los animales domésticos que vivían en el exaviario del Ecológico, tal vez los únicos que quedan vivos, de más de 800, son algunos cuyos, no más de 15” indicó la ecologista.

“Y de los 316 individuos que supuestamente la Profepa decomisó, salvo que sigan resguardados fuera del público, ni de chiste están ahí”, indicó Pame Tajomar.

“No vimos las iguanas verdes, ni la iguana negra, tampoco pudimos ver alguno de los cientos de loros, ni las tucanetas, ni los tucanes de collar y, con tristeza, podemos prácticamente asegurar que Frida, la mono araña, tampoco sobrevivió”, dijo.

“Tenemos el listado completo de los animales que vivían en el exaviario en el momento en que fue entregado al gobierno de Puebla, a Profepa y a los ‘expertos’ de Africam Safari”, prosiguió.

Asimismo, en el recorrido se detalló que el jagüey que servía como abrevadero de venados y pecaríes está convertido en un óvalo para la navegación de lanchitas.

Paradójicamente, la parte superior de esa zona está coronada con la efigie de una suerte de ciervo de tamaño gigante, postrado, con los colores azul y blanco que emulan los distintivos de la talavera poblana.

El biodigestor que durante años sirvió para mostrar a los visitantes la manera en que los desechos pueden convertirse en energía, simplemente desapareció, advirtieron.

La casa de la Tierra

Desapareció la denominada Casa de la Tierra, uno de los principales atractivos que tenía Flor del Bosque, que era el primer centro de educación y vigilancia climática global en América Latina.

Se utilizaba un instrumento de información que usaba la Red Mundial de Vigilancia Climática de la Organización de Naciones Unidas (ONU), que durante su funcionamiento.

Ahora en su lugar existe sala de juegos con propósitos “didácticos”, con pantallas gigantes interactivas para enseñar problemas ambientales y sus posibles soluciones.

Además, hay un conjunto de equipos de animación en tercera dimensión que muestran de una manera bastante elemental dos ecosistemas poblanos por usuario.

En el sexenio anterior se invirtió alrededor de 5 millones de pesos para dicha Casa de la Tierra, cuyo objetivo era hacer reflexionar a las personas sobre los efectos del cambio climático.

El proyecto fue iniciado en su momento por el Instituto del Clima de Washington, organización internacional con más de 30 años de experiencia en desarrollar estrategias innovadoras ante el cambio climático global.

Anteriormente, contaban con otro sistema que estaba vinculado con la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) y la Agencia Nacional de Océanos y Atmósfera (NOAA, por sus siglas en inglés), pero ahora desapareció.