Los obispos dejarán de ser los únicos facultados dentro de la iglesia católica para perdonar el pecado del aborto pues, con la carta del Papa Francisco, se amplía la capacidad a los demás sacerdotes, quienes podrán otorgar el perdón a quienes se arrepientan, ya sean las propias mujeres, los médicos que hayan participado en la práctica y los familiares que las hayan inducido a abortar, entre otros involucrados.

Lo anterior fue señalado en rueda de prensa por el arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, quien recordó que, anteriormente, solo el obispo era quien podía absolver del pecado, pero el Papa vio la necesidad de que ningún obstáculo se  interponga entre la petición de reconciliación y el perdón de Dios. En adelante, todos los sacerdotes en razón de su ministerio tendrán la facultad de dar la absolución a quienes hayan procurado el pecado del aborto.

Dijo que de acuerdo con la nueva disposición, se perdonará a las mujeres que se encuentren en arrepentimiento, médicos, enfermeras o personas que hayan practicado el aborto, pero además los familiares, pues indicó que en muchas ocasiones, es resultado de de presiones por parte de los padres, los hermanos y la pareja.

Víctor Sánchez aclaró que la iglesia mantiene su postura en torno al aborto, al considerarlo como un crimen pues defiende la vida desde la concepción, sin embargo, no se puede perder el sentido de la misericordia.

Señaló que en los confesionarios de catedral hay sacerdotes que están preparados para atender a quienes se acerquen.

En noviembre de 2015, se anunció la indulgencia plenaria solo para las mujeres que abortaron.

El Papa Francisco envió una carta a los obispos y sacerdotes para que se prepararan sobre cómo acoger a las hermanas para mostrarles la misericordia del padre.

“Dentro de esta indulgencia se mostrará que posiblemente no se han dado cuenta de lo que hicieron, que tomen conciencia de la gravedad. Que vean la misericordia de la iglesia, y como lo ha dicho el Papa, la confesión no debe ser una tortura psicológica para la mujeres sino el encuentro con el padre”, dijo.

En la carta, Francisco reconoce haber estado cerca de mujeres que llevan esa marca en el corazón y que reconocen haber fallado, por lo que hay que manifestarles que los niños que no llegaron a ver la luz del día están redimidos por la sangre de Cristo, pues murió por ellos en la cruz y están ahí pidiendo por sus papás.

Inicia el Adviento

Durante la misa de 10, el arzobispo encendió la primera de las cuatro velas de la Corona de Adviento, celebración previa a la navidad.

Ante los fieles católicos Sánchez Espinosa llamó a reflexionar sobre el significado de la festividad  y pidió  evitar borracheras y trabajar porque se inicie un cambio en el interior de las personas que se traduzca en un ambiente de paz y tranquilidad durante las fiestas decembrinas.

Comentó que las fiestas decembrinas son más que comer y beber, resaltando que se trata de un llamado a ser mejores personas.

“Debemos seguir viviendo nuestro trabajo pero con la esperanza de la venida inminente del Señor. En este tiempo de Adviento, que el señor nos encuentre despiertos, vigilantes y en oración, haciendo las cosas que le agradan, practicando el amor”, comentó.

Aseguró  que si cada persona hiciera, al menos, una obra de misericordia, su entorno y, en general, el mundo sería mejor y para todos: “Si cada uno de nosotros hiciera una obra de misericordia, el mundo sería distinto. Visitar al enfermo, apoyar a la persona necesitada, apoyar a los más pobres. Si cada uno hiciera una obra de misericordia, como dice el Papa Francisco, el mundo cambiaría y sería distinto”.