La compañía australiana DroneShield desarrolló un arma que permita “derribar” drones con el simple hecho de apuntarla al aparato volador y apretar el gatillo.

Esta arma tiene un alcance de 2 kilómetros de distancia y emite un rayo que bloquea las señales de las diferentes bandas de frecuencia, lo que obliga a los drones a descender.

La DroneGun no causa ningún tipo de daño a los aparatos, simplemente permite que tomes el control de los mismos y los puedas aterrizar.

Tal parece que a los australianos no les agrada mucho el uso de esos dispositivos, ya que en muchos casos incluso han sido utilizados para espiar a las personas, mientras que en otros países se ha detectado que son usados para distribuir drogas.