La corrupción y la inseguridad continúan siendo los temas que más preocupan a los mexicanos, revelan las estadísticas publicadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en el marco del Día Internacional Contra la Corrupción, que se celebra este viernes, como cada 9 de diciembre.

En el caso de Puebla, Inegi destaca que durante 2015, 83.7 de los adultos encuestados, es decir, 8 de cada 10, percibe como "frecuente" y "muy frecuente" los actos de corrupción en el estado; la cifra es ligeramente menor a la registrada hace tres años, cuando 9 de cada 10 poblanos consideraban la práctica como regla.

Durante 2015, la mayoría de la población -casi 8 de cada 10 adultos- percibió que la corrupción se da con mayor frecuencia en las instituciones públicas, “siendo los cuerpos policiacos y los partidos políticos considerados como los organismos más corruptos. En contraste, en los círculos de convivencia cercanos a las personas, como la familia o los vecinos, la corrupción se percibió como un problema que se manifiesta con menos frecuencia”.

La Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental 2015 señala que durante 2015 hubo 12 mil 266 víctimas de corrupción en Puebla y una incidencia de 28 mil 296 personas, quienes experimentaron al menos un acto de este tipo cuando realizaron un trámite, pago, o solicitud de servicio ante algún servidor público.

¿Dónde se genera la corrupción?

En primer lugar, los ciudadanos señalan que el contacto con las autoridades de seguridad pública es el momento cuando más mochadas se presentan.

Después, las prebendas más comunes se registraron al realizar algún trámite ante el Ministerio Público, para abrir una empresa, ante juzgados o tribunales, vehiculares, municipales, pago de tenencia, créditos de vivienda, ante el Registro Civil, pasaporte, así como en los servicios de luz, agua y predial.

A ellos les pega más

A nivel nacional, se destaca que los hombres tuvieron una mayor percepción de la corrupción que las mujeres. En 2015, 20.5 % de los hombres de 18 años que realizó un trámite, pago, solicitud de servicio o tuvo cualquier contacto presencial con un servidor público manifestó haber experimentado al menos un acto de corrupción. Esta cifra fue superior a las mujeres, donde solo 9.3 % de ellas fue víctima.

Si bien de 2013 a 2015 se observó un repunte en el número de víctimas en ambos grupos demográficos, en los hombres hubo incremento mayor en la proporción de víctimas en ese periodo en 3.2 puntos porcentuales”, refiere INEGI.

Pérdida de tiempo y falta de confianza

Las dos razones principales por las cuales 93.3 % del total de víctimas de corrupción no denunció los hechos, fue la pérdida de tiempo para interponer las quejas ante la contraloría, el Ministerio Público o en el buzón de denuncias de la dependencia involucrada y la falta de confianza en las autoridades para aplicar sanciones.

La víctima consideró que no se le dará seguimiento (33.3 %); 19.0 % opinó que es una pérdida de tiempo, mientras que 14.5 % de las víctimas no denunció porque considera que la corrupción es una práctica común. Además, se deben tomar en cuenta otros factores que pudieran explicar la no denuncia, como: las normas sociales, el contexto en que el delito sucede, la falta de claridad de los mecanismos para denunciar y la confianza de la víctima en las autoridades”, señala la encuesta.

Combate a la corrupción

La encuesta también destaca que Puebla es de las entidades que sí contó con un Plan Anticorrupción y que alcanzó en su totalidad las metas y objetivos que se establecieron para 2014.

A nivel nacional, 2.5 % del total de instituciones estuvo destinada a funciones para combatir a la corrupción en 2014. Asimismo, 0.4 % de todo el personal ocupado estuvo dedicado a dichas funciones. Por entidad federativa, Querétaro fue el estado con el mayor porcentaje de trabajadores en áreas encomendadas a detectar y erradicar las prebendas, ya que por cada 100 servidores públicos de su administración, casi 3 estuvieron asignados a dicho fin. En Puebla el porcentaje fue de 1.2 servidores públicos.