La indefinición sobre quién tendrá derecho en la parte baja de la autopista México–Puebla en su tramo de 13 kilómetros, ha propiciado que el gobierno del estado continúe con las obras que reducen el número de carriles, a pesar del ordenamiento de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes para quitar las guarniciones que colocaron.


El cuello de botella

El regidor expuso que el caos se agrava con el paso de las unidades de transporte público, mismas que hace paradas en diferentes zonas, lo que detiene el tránsito de la autopista. Señaló que, de acuerdo a lo que se sabe del proyecto del gobierno, no se contempla la construcción de paraderos para el transporte público.

Dijo que las filas de automóviles, entre las siete y las diez de la mañana, llegan a una distancia de tres a cuatro kilómetros en ambos sentidos.

Patrullas estatales en la parte alta

El regidor por Cuautlancingo advirtió que ahora ya no transitan las patrullas de la policía federal en la parte baja, pero también han dejado de hacerlo en la parte alta a pesar de que se trata de una zona federal.

Denunció que ahora la policía estatal circulan por el segundo piso de la autopista, a pesar de que está fuera de su jurisdicción, mientras en las colonias que cruza la autopista que pertenecen a los municipios de Cuautlancingo y Puebla la inseguridad va en aumento.

Simulación de las obras

Al preguntarle de los trabajos de corrección que hizo el gobierno del estado luego de las indicaciones de la Secretaría de Comunicaciones a nivel federal, sostuvo que se trata de una simulación ya que se pusieron a unos cuantos trabajadores a demoler algunas guarniciones con mazos, pero kilómetros más adelante continúan reduciendo los carriles.

Dijo que los trabajos para un bulevar urbano que no estaban contemplados en el proyecto. Denunció que estas modificaciones carecen de planeación y son un capricho del gobernador, Rafael Moreno Valle.

Derroche insuperable

Ramírez Hernández señaló que se está haciendo un gran derroche de recursos con la construcción de la ciclopista, misma que no es necesaria para la zona, mientras las colonias necesitan agua, alumbrado y que pavimenten las calles.

Campo minado

A principios de mes, durante un recorrido por la autopista realizado ante la queja de los automovilistas se aprecia que solo se retiraron en parte las guarniciones que se colocaron  de manera irregular ya que en el proyecto no se contemplaba la reducción de carriles.

En lo referente a la carpeta asfáltica que fue dañada durante los 13 meses de construcción del viaducto elevado, esta continúa en mal estado, con baches que tienen dimensiones hasta de dos metros de  diámetro y una profundidad de 15 a 20 centímetros que han generado la ponchadura de llantas.

Al visitar la zona, tampoco se apreció alguna de las cuadrillas de trabajadores que se encuentran demoliendo las guarniciones, con la intención de tapar los hoyos que hay en el sitio.

En el caso de las laterales de la autopista, cuyo mantenimiento corresponde tanto al municipio de Puebla como al gobierno del estado, son terracerías y en temporada de lluvias, de acuerdo a los vecinos del lugar, era imposible el tránsito de vehículos particulares.

Asimismo, vecinos entrevistados indicaron que entre semana, después de las 18 horas cuando oscurece, se registra gran cantidad de vehículos dañados una vez que no hay luz para ubicar los baches que hay, algunos de ellos con filo que provoca la voladura de los neumáticos y el daño al rin.