El libro Iglesia Basílica Catedral de Puebla congregó al interior de dicho inmueble no solo a la clase política, sino a catedráticos de las universidades Autónoma de Puebla (UAP) y de las Américas Puebla (UDLAP). Su historia fue recordada por el Arzobispo Víctor Sánchez Espinosa; el gobernador, Antonio Gali Fayad, y el alcalde Luis Banck Serrato.

Víctor Sánchez Espinosa, nuevamente se dejó ver en un acto público, pero con el visto bueno de sus cardiólogos. Monseñor destacó el esfuerzo de los autores que han enriquecido la historia de la Catedral al concluir 10 apasionantes capítulos.

Desde el altar, el Arzobispo fue describiendo cada uno de los capítulos del libro. Un emocionado jerarca católico recordó que el templo en 1535 estaba en el mismo espacio que hoy ocupa, sin embargo, aún se discute su posición exacta, mas no su orientación, de norte a sur; en ese tenor, dijo que Motolinía escribió en 1541:

Es muy solemne, y más fuerte y mayor que todas cuantas hasta hoy edificadas en toda la Nueva España. Es de 3 naves y los pilares de muy buena piedra negra y de buen grano, con sus 3 puertas, en las cuales hay 3 portadas muy labradas y de mucha obra”, subrayó.

Por la calidad de sus materiales, cuentan los historiadores, tuvo que ser reparada en varias ocasiones en las que la Concordia sirvió de Catedral.

El ahora Beato Juan de Palafox y Mendoza, en su época al frente del obispado, emprendió una campaña de recaudación de fondos que comprendió a toda la sociedad poblana, pero él aportó su herencia, además al Cabildo secular, ocasionando un enfrentamiento con las órdenes religiosas y, en particular, con los Jesuitas.

La reanudación de la obra requirió de la mano de mil 500 oficiales y peones que Palafox y Mendoza supervisaba cada semana.

El proyecto de Gómez de Trasmonte dio más elevación a la nave central, ofreciendo un aspecto piramidal visto de frente, no por capricho ni estética, sino para dar más iluminación al interior, sin embargo, cuando se consagró finalmente la Catedral –el domingo 18 de abril de 1649–, faltaban las torres y la fachada no se había concluido, matizó.

Al día siguiente de la consagración, se trasladaron los restos de 5 obispos de los 8 que había tenido la diócesis y se procedió a elevar al Santísimo.

Las celebraciones se entremezclaban con la tristeza de la próxima partida de Juan de Palafox a España. Los jesuitas, con los que había tenido un conflicto abierto por varios motivos, lograron finalmente su traslado el 6 de marzo de 1647.

No solo dejaba en Puebla, sino también los colegios de San Pedro y la biblioteca que hoy lleva su nombre.

La torre norte, la única que tiene campanas, llamada también “torre vieja”, se terminó en 1678 durante el reinado de Carlos II de España, a cargo del maestro mayor Carlos García Durango, de acuerdo con la inscripción grabada en la pared interior de la misma. La torre sur fue construida el año de 1731 y estrenada en 1768 durante el gobierno episcopal de Francisco Fabián y Fuero. Ambas tienen 70 metros de altura, siendo en su época las más altas de las colonias de España en América.

En ese orden, sigue el segundo cuerpo angostado un poco en su ancho, aunque tiene casi la misma altura. Su constructor lo dividió con destreza en 2 partes por el medio, colocando 4 arcos en cada frente, 2 en la división inferior y otros tantos en la superior, lo que es grato a la vista.

Las torres cúpulas de ladrillo y azulejos rematadas con una linternilla coronadas por una escocia de piedra blanca, que llaman de villería –variedad de mármol blanco opaco– que soporta un globo de la misma piedra de aproximadamente 1 metro de diámetro, finalizando con una cruz de 3 metros de altura, que anteriormente eran de piedra pero fueron derribadas por el temblor del día de Santa Mónica de 1820, hoy las sustituyen otras de las mismas medidas.

Los relatos señalan que la campana de mayor peso y fama es la llamada “María”, que pesa 8 mil 572 kilogramos. El reto de subirla a través de un angosto vano hizo nacer la leyenda de que los ángeles la elevaron y postraron en su sitio. La realidad indica que subida el día de San Marcos de 1732 por Juan Bautista Santiago, maestro mayor a cargo de las obras.

Las campanas de Catedral han repicado a vuelo en ocasiones especiales, como en las coronaciones de reyes y nacimientos primogénitos de la monarquía española, sin embargo, durante el México independiente fueron el 2 de agosto de 1821 con la entrada del Ejército Trigarante, encabezado por Agustín de Iturbide.

El 5 de mayo de 1862 al terminar la Batalla de Puebla, al igual que un siglo después al conmemorar la fecha, y el domingo 28 de enero de 1979 por el arribo del ahora San Juan Pablo II.

En su momento, el alcalde Luis Banck Serrato, señaló que el libro reúne el talento de expertos a través de 10 capítulos, quienes "hacen de relieve una causa común, nuestra causa compartida, nuestro hogar, Puebla".

Banck Serrato destacó que la Santa Basílica Catedral de Puebla es sinónimo de trascendencia histórica, punto de encuentro y de espiritualidad: "Nos remite a su altar mayor, la sillería, su capilla del Espíritu Santo, la campana, las torres, su arte y su historia", enfatizó.

Subrayó, a su vez, que es un espacio que permite reconocer el pasado para honrarlo y construir un futuro mejor para todos. La Catedral, dijo, es un destino turístico donde pasado y presente se unen para dar el siguiente paso y forjar un mejor futuro para todos.

Mientras tanto, el gobernador, Antonio Gali Fayad, subrayó el esfuerzo de los autores por dar a la Catedral el espacio que merece, y por lograr que las nuevas generaciones se interesen en el patrimonio.

Al concluir la presentación, el mandatario estatal, el Arzobispo y alcalde realizaron un recorrido privado en compañía de algunos funcionarios por el interior de la Catedral, para conocer de primera mano los trabajos de rehabilitación que el Ayuntamiento realiza.

Capítulos

“Sueño de los ángeles”, sobre la Catedral en la Fundación: José Antonio Terán.

“Tesoro vivo”, sobre los arquitectos que la construyeron: Sergio Vergara.

“Mi amada Raquel”, cómo conocía Palafox a su diócesis: Jaime Hernández.

"El pasar del tiempo”, sobre la terminación de las torres: Antonio Pedro Molero.

“Una gran labor”, sobre los trabajos de conservación en Catedral: Teresa Cordero.

“La memoria escrita”, sobre el Archivo del Venerable Cabildo catedralicio: Pablo Amador y Wendolyn Castellanos.

“Garboso y Primoroso Ochavo”, sobre la Capilla del Espíritu Santo: Elsaris Núñez.

“Melodías en armonía”, sobre la sillería del Coro: Patricia Díaz.

“Memoria, manos y corazón”, sobre la riqueza artística al interior de la Catedral, a lo largo de los años: Pablo Amador y Paula Mues.

“Desde la tierra al cielo”, cierra una obra para expertos y ciudadanos: Francisco Vázquez.