El gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes, rechazó que el encarcelamiento la víspera del exmandatario interino, Flavino Ríos, corresponda a una venganza política, como acusa la oposición.

Hay un político sometido a la acción de la justicia, sometido a la acción del Poder Judicial. No hay nada político en ese tema", sostuvo Yunes.

Agentes de la Fiscalía estatal aprehendieron e internaron en una cárcel estatal a Ríos bajo cargos de que facilitó la huida del prófugo exgobernador, Javier Duarte, a quien relevó en el puesto del 12 de octubre al 30 de noviembre pasado de manera interina.

El político se desempeñó como secretario de Gobierno de Veracruz durante la administración de Duarte, quien dejó la administración tras hacerse público que la Procuraduría General de la República lo indagaba por delincuencia organizada y lavado de dinero.

La Fiscalía estatal acusó a Ríos de que, una vez que tomó las riendas del gobierno, facilitó un helicóptero oficial a Duarte entre el 13 y 14 de octubre, a pesar de que ya no formaba parte de la administración, mediante lo cual el exgobernador aparentemente pudo emprender la huida.

El juez de Control del Distrito Judicial de Pacho Viejo calificó la tarde del domingo la detención de Ríos como legal, y le dictó un año de prisión preventiva para que enfrente los cargos de tráfico de influencias, abuso de autoridad y encubrimiento.

La aprehensión de Ríos fue catalogada este lunes por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) como una venganza política, al alegar que sobre su miembro no pesaban señalamientos de corrupción.

Yunes, quien llegó a la gubernatura de Veracruz el 1 de diciembre pasado tras ganar las elecciones por el Partido Acción Nacional, descartó tal venganza y enfatizó que Ríos era el funcionario más cercano a Duarte.

Hay un político que está sometido a la acción de la justicia porque, presumiblemente, cometió un delito", reiteró el gobernador en entrevista radiofónica con el noticiario de Ciro Gómez Leyva “Por la Mañana" de Grupo Fórmula.

Duarte, exmiembro del PRI, es buscado a nivel internacional bajo sospechas de que hizo millonarios desvíos de recursos públicos durante su gobierno a través de testaferros y empresas fantasmas, con los cuales habría comprado casas en México, Estados Unidos y España.