Luis Alfonso de Alba, representante permanente de México ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), aseveró que la obligación del gobierno mexicano es buscar que se respeten los derechos humanos de los migrantes en Estados Unidos (EU).

Explicó que la administración actual trabaja en conjunto con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para reforzar la protección de los derechos que son afectados por las políticas del presidente Donald Trump.

Lo que el Gobierno de México hace es trabajar con la CIDH para reforzar la protección sistemática de derechos humanos. Lo que nos preocupa son las interpretaciones que se puedan dar, en un ambiente que puede ser muy negativo para los migrantes”, mencionó.

Alfonso de Alba indicó que en algunos casos se han generado actitudes sociales que atentan contra los migrantes, lo que puede consistir en violaciones de las políticas de la nueva administración estadounidense.

Podrían darse violaciones de las órdenes ejecutivas o de las interpretaciones. Se han generado actitudes que se pueden calificar de racistas y xenofóbicas; hay ciertos compromisos y obligaciones mínimas que se han reportado, distintos recursos que se han pronunciado”, dijo el funcionario.

Informó que se han dado a la tarea de revisar los principios elementales como el de no discriminación por origen nacional o religioso, las obligaciones al momento de la detención, la no separación de las familias y una serie de acuerdos que en este momento histórico es importante que el gobierno mexicano,  La OEA y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), reafirmen para garantizar la seguridad de los migrantes.