La protagonista es una niña de bronce que apareció plantada hace dos semanas frente al icónico toro de Wall Street. La silueta desafiante, obra de la artista Kristen Visbal, se convirtió en seguida en mucho más que una atracción turística. Por eso ya circula una petición para que se quede de manera permanente cuando expire el permiso el 2 de abril.

Arturo Di Modica, el artista que creó el “Charging Bull”, opina sin embargo que la estatua que desafía a su mastodonte debe ser retirada de inmediato. “No es un símbolo de nada”, opina el inmigrante de origen siciliano, “es una táctica publicitaria”. Y tiene razón. La “Fearless Girl” fue plantada en la isleta que parte en dos Broadway por una campaña pagada por el fondo State Street con motivo del Día Internacional de la Mujer.

La firma financiera de Boston gestiona en la actualidad activos por valor de 2,5 billones de dólares y tiene intereses en cerca de 3.500 empresas por todo el mundo. Los gestores explicaron que la intención de su campaña es urgir la diversidad de género en los puestos de liderazgo de las corporaciones. “Eso es fantástico”, valora Di Modica, pero cree que hay una desconexión total con lo que representa su toro.

Es más, el veterano artista la considera como una forma de vandalismo hacia su trabajo, porque convierte al toro en un villano. El suyo fue un regalo a la ciudad tras el desplome bursátil de 1987, que simboliza la capacidad de los neoyorquinos para reponerse y la prosperidad. Por eso considera un error que se utilice la escultura de la niña como un símbolo del empoderamiento de la mujer.

El toro de Wall Street es la segunda escultura más popular en la ciudad, por detrás de la Estatua de la Libertad. A los turistas les encantaba hacerse fotos agarrando sus cuernos y sus testículos. Ahora casi le dan la espalda para fotografiar a la niña. La petición para que la "Fearless Girl" le siga plantando cara cuenta ya con 31.500 firmas y está cerca del objetivo de los 35.000 apoyos.

El alcalde Bill de Blasio no se ha pronunciado aún sobre los planes para ampliar el permiso. Los defensores de su permanencia argumentan que “la igualdad de género no es una cuestión temporal” y por eso creen que este movimiento no debe limitarse a un día concreto del calendario. La estatua ya está marcando la diferencia, comentan los responsables de la iniciativa Care2, “al llamar la atención por la falta de representación en los consejos”.