Al inaugurar la 80 Convención Bancaria “El Dilema Global: Liberalismo vs Populismo”, el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, afirmó que “el proyecto de transformación que sociedad y gobierno emprendimos juntos debe continuar; esa es nuestra mejor alternativa si queremos obtener resultados duraderos y de amplio alcance”.

Tras señalar que el tema elegido para la edición de este año de la Convención Bancaria da cuenta de la visión y responsabilidad de este sector “para abordar asuntos que hoy afectan a todo el mundo”, el primer mandatario subrayó que el avance del populismo pone en riesgo los valores que defiende el liberalismo.

Explicó que por populismo se refiere “a las posiciones dogmáticas que postulan soluciones aparentemente fáciles, pero que en realidad cierran espacios a la ciudadanía. Esto en contraposición a la sociedad de ciudadanos libres que hemos logrado como país, en la que el papel del Estado es ser garante de esta libertad, abriendo oportunidades para su desarrollo”.

Señaló que los países de mayor desarrollo, que durante el siglo XX alcanzaron condiciones de mayor prosperidad y bienestar para sus sociedades, “finalmente encontraron que en los valores de liberalismo estaban, precisamente, las estructuras, las condiciones, los pilares que han dado sustento al desarrollo y prosperidad de varias naciones”.

Precisó que fue entonces que México decidió asumir y adoptar “varias de estas prácticas y este modelo para impulsar el desarrollo nacional”. Añadió que este modelo se ha venido consolidando en el paso de los años con “esfuerzos, cambios estructurales, decisiones complejas, profundas, que entrañan, evidentemente, cambios en los paradigmas y en los modelos a los que tradicionalmente hemos estado acostumbrados como sociedad”.

Peña Nieto dijo que durante la última década “hemos observado y padecido situaciones complejas como la desaceleración económica en diversas regiones, la caída en el precio de las materias primas, notablemente del petróleo, así como un entorno de volatilidad financiera y aversión al riesgo”.

Bajo este panorama mundial, añadió que “el riesgo de que las sociedades opten por salidas ilusoriamente rápidas, va en aumento”. Este escenario, dijo, “no es del todo desconocido. En la historia del mundo existen ejemplos de cómo la llegada de doctrinas extremas termina lastimando las condiciones de vida de la población, profundizando aún más el descontento ciudadano”.

El titular del Ejecutivo federal señaló que “la lección que nos dejaron estos episodios es que no hay salidas fáciles, ni soluciones mágicas. Por el contrario, la mejor ruta para superar los retos de un país es asegurando las condiciones para que cada persona pueda desarrollar todas sus capacidades”.

Resaltó que “ese ha sido el rumbo que ha seguido el gobierno de la República en estos más de cuatro años. Iniciamos por este camino en 2012, enfrentando la disyuntiva de gobernar siguiendo la inercia o de gobernar para transformar la vida de los mexicanos”.

Destacó que “con decisión, optamos por la transformación nacional impulsando un gobierno que ha puesto en el centro de las políticas públicas al individuo y a sus libertades”.