Cada hora fueron asesinadas siete personas en Brasil en 2016, para totalizar 61.619 muertes violentas ese año, lo que significó un aumento de 3,8 por ciento respecto a 2015 y el mayor número de homicidios de la historia, divulgó hoy el Foro Brasileño de Seguridad Pública (FBSP).

El XI Anuario Brasileño de Seguridad Pública mostró que en 2016, la tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes fue de 29,9 en el país sudamericano.

Los homicidios cometidos el año pasado en el país equivalen en número a las muertes provocadas por la explosión de la bomba nuclear que diezmó la ciudad japonesa de Nagasaki en 1945 en la Segunda Guerra Mundial.

Las capitales brasileñas con mayores tasas de asesinatos por 100.000 habitantes fueron Aracaju (Sergipe, noreste), con 66,7; Belén (Pará, norte), con 64, y Porto Alegre (Río Grande do Sul, sur), con 64,1.

Entre estados, los ubicados en la región noreste presentaron las tasas más altas de muertes violentas, encabezados por Sergipe con 64 por cada 100.000 habitantes; seguido de Río Grande do Norte, con 56,9; y Alagoas, con 55,9.

De acuerdo con el director del FBSP, Renato Sérgio de Lima, los números registrados en el país son "como mínimo, obscenos" y revelan que la violencia se extendió por todos los estados.

Sérgio de Lima destacó que hasta 2014 hubo una reducción de la criminalidad, con una estabilización de las tasas.

Es importante destacar que algunos números preliminares de 2017, ya indican que desde el año pasado, la situación está aún peor", subrayó.

A pesar del aumento de la violencia, los gobiernos gastaron 2,6 por ciento menos en políticas de seguridad pública en 2016, con una reducción del 10,3 por ciento en los gastos de la administración federal, la mayor observada.

En tanto, la letalidad de las policías en los estados brasileños aumentó el año anterior 25,8 por ciento con relación a 2015, con 4.224 personas muertas como consecuencia de intervenciones de policías civiles y militares.

Casi la totalidad de las víctimas correspondió a hombres (99,3 por ciento), jóvenes (81,8 por ciento), y de entre 12 y 29 años afroamericanos (76,2 por ciento).

El número de policías muertos también aumentó 17,5 por ciento respecto a 2015, con 437 policías civiles y militares que fueron víctimas de homicidio en 2016.

La mayoría de las víctimas mortales también fue de población negra, al alcanzar el 56 por ciento, frente al 43 por ciento de población blanca.

Los robos seguidos de muerte totalizaron 2.703 casos en 2016, un crecimiento del 50 por ciento en comparación con 2010.

El número de violaciones creció a su vez 3,5 por ciento en Brasil, para llegar a 49.497 casos en 2016, en que una mujer fue asesinada cada dos horas, para totalizar 4.657 asesinatos.

Sólo 533 casos fueron clasificados como feminicidio, a pesar de la ley de 2015 que obliga el registro de muertes de mujeres dentro de sus casas, con violencia doméstica y por motivo de género.

En cuanto al robo de vehículos, se registró un caso por minuto en Brasil, para totalizar 1,06 millones de unidades sustraídas en forma ilegal entre 2015 y 2016.

Un indicador que disminuyó fue la detección de armas, con 112.708 incautadas en 2016, lo que significó una baja del 12,6 por ciento con relación a 2015