El Cuerpo de Bomberos de Río de Janeiro encontró hoy los cadáveres de dos niños de seis y cuatro años entre los escombros de los dos edificios que se derrumbaron el pasado 12 de abril en una favela, con lo cual el número de muertos subió a 22, informaron fuentes oficiales. 
  
Según los bomberos, los dos cuerpos encontrados este sábado son de dos hermanos que estaban desaparecidos y cuyos padres también fallecieron durante el derrumbe.
  
Las tareas de rescate siguen para encontrar a la única persona que sigue desaparecida. 
   
El doble derrumbe se produjo la mañana del viernes 12 de abril por causas todavía desconocidas en la favela de Muzema, en la zona oeste de Río de Janeiro.
   
Ambos edificios, de seis plantas, eran irregulares y fueron edificados pese a no tener la licencia de obras. 
   
La Justicia decretó el viernes la prisión de los tres acusados de construir y vender los apartamentos en ambos edificios, aunque no fueron localizados y ahora son considerados fugitivos. 
   
"Son personas que vendían sueños para gente humilde que recibieron la tragedia, la desgracia",
afirmó la delegada de la Policía encargada del caso, Adriana Belém.
   
La comunidad de Muzema fue una de las más afectadas por el fuerte temporal de lluvia y viento registrado en Río de Janeiro la misma semana del derrumbe y que dejó 10 víctimas mortales.
   
Los dos edificios derrumbados se encuentran en una de las zonas más elevadas de la favela, continuas al bosque. 
   
Muzema está controlada por la milicia, grupos paramilitares que actúan como la mafia en la mayoría de los barrios de la zona oeste de Río de Janeiro.
   
Se calcula que en la misma favela hay unos 60 edificios construidos por las milicias sin los permisos correspondientes de construcción y venta, los cuales tienen un precio de compra y alquiler muy por debajo del resto. 
   
Este miércoles la alcaldía de Río de Janeiro anunció que demolerá 16 edificios de Muzema próximos a los dos que cayeron, una vez que los equipos de rescate terminen las tareas de búsqueda de la persona que permanece desaparecida.